La 'pedrea' olímpica: ocho ciudades aspiran a ser subsedes

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MADRID 2020

07 de septiembre de 2013 (14:00 CET)

Madrid no será la única ciudad beneficiada por los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2020. Hasta ocho ciudades estarán pendientes este sábado de la 125 reunión del Comité Olímpico Internacional (COI) en la que se decidirá qué país será el encargado de organizar el acontecimiento. Todas están conectadas a la capital por AVE, un dato que la organización ha tenido muy en cuenta. De todas, probablemente la que más se juega es Valencia, pero en todas habrá este sábado una pantalla gigante para seguir la elección.

De las ocho subsedes, hasta cinco tendrán que compartir disciplina deportiva: las fases preliminares de la competición de fútbol. De salir elegida Madrid, se celebrarán partidos en Barcelona (Estadio Luís Company), Córdoba (Nuevo Arcángel), Málaga (La Rosaleda), Valladolid (José Zorrilla) y Zaragoza (la Romareda).

Pese a todo, el plato fuerte –la final- está prevista en el Santiago Bernabeu. Por supuesto, todas aspiran a ser la ciudad en la que juegue el grupo que le corresponda a España.

Todos las instalaciones están ya acabadas y en pleno funcionamiento, así que apenas supondrán gastos adicionales. Sin embargo, algunos (como Valladolid) ya han anunciado que aprovecharán para reformar sus infraestructuras, aunque aún no ha facilitado cifras.

El caso valenciano

De todas las subsedes, probablemente la que más se pueda beneficiar es la de Valencia, que acogerá las pruebas de vela. La elección se basó en su currículum: la capital de Turia acogió la organización de la Copa América en 2007 y 2010 con gran éxito. También tiene pedigrí olímpico: en 1992 fue subsede de fútbol y en Mestalla se celebró la semifinal.

La inversión será mínima ya que las infraestructuras están prácticamente construidas. La ciudad cuenta con 110 hoteles (12.200 habitaciones), y las que se usaron para la Copa América y la Fórmula 1 (desde el centro de transmisiones hasta la sala de prensa, pasando por las oficinas para el personal del COI) están listas.

Proyecto urbanístico

La ciudad además aprovechará para acelerar la reforma de la Marina Juan Carlos I, que ya está en marcha: forma parte del plan del ayuntamiento para convertir el puerto en una referencia en el Mediterráneo. Lo único que habrá que hacer es adecuar el proyecto a la hora de construir el centro de regatas, las gradas y adaptar los amarres. La ventaja: el gobierno central aportará fondos.

La elección de Valencia se presta, además, a una lectura política. Para su alcaldesa, Rita Barberá, servirá para sacarse la espina de haber tenido que renunciar por falta de presupuestos a uno de sus eventos favoritos: el Gran Premio de Europa de Fórmula 1. Además, está a punto de ser imputada por el caso Nóos. La noticia le ayudaría a superar el difícil momento político que está atravesando.

A un paso de Madrid

Getafe, a pocos kilómetros de la capital, albergará las pruebas de remo y piragüismo, algo a lo que ya aspiraba cuando Madrid presentó su candidatura para los JJ.OO. de 2016 (tras arrebatar el honor a Aranjuez). También se celebrará ahí el maratón de natación.

El ayuntamiento de la localidad se ha comprometido a construir un canal de remo cercano al Manzanares (a su paso por el barrio de Perales del Río). El proyecto incluye regenerar toda la zona aprovechando el evento. Tendrá capacidad para 24.000 personas y está presupuestado en 190 millones de euros (49% lo aportará el gobierno central), casi cuatro veces más de lo que hubiera costado llevar la prueba a Aranjuez.

Tiro Olímpico en Paracuellos

El municipio madrileño de Paracuellos del Jarama también se ha apuntado para apoyar a la capital. Acogerá la competición de Tiro Olímpico. Las instalaciones aún no están construidas, pero los terrenos donde se ubicará ya están elegidos. Serán públicos y el edificio tendrá capacidad para 4.000 aficionados.

Basta que lleguen noticias de Buenos Aires para saber si hay que ponerse manos a la obra. Lo primero, hacer el proyecto y concretar el presupuesto.

Impacto económico

Pocas son las ciudades que se han atrevido a hacer una valoración del impacto económico que supone ser subsede olímpica. La consellera de Deportes de la Generalitat Valenciana, María José Catalá, se limitó a remitirse a los datos del COI sobre la pasada edición.

Más optimistas han sido en Córdoba, donde el ayuntamiento asegura que albergar algunos partidos de la fase preliminar de la competición de fútbol supondrá unos ingresos de 100 millones de euros.

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