La prima de riesgo cae 100 puntos en cuatro días

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TREGUA EN EL MERCADO

Una pantalla muestra  la evolución del diferencial español

01 de diciembre de 2011 (16:11 CET)

En las últimas horas se está viviendo un nuevo episodio de relajación de los mercados de deuda que está relajando la prima de riego española, que ha caído el 1% desde el principio de la semana.

Este lunes rondaba los 450 puntos básicos y en la tarde de este jueves se coloca en los 350 puntos básicos, una cáida abrupta que no se experimentaba desde mediados del mes de septiembre.

En esta moderación del diferencial español con la referencia alemana intervienen dos factores. En primer lugar, la caída del bono a 10 años español en el mercado secundario, que de pagarse a un 7% hace escasos días ha pasado a caer al entorno del 6%.

Una evolución muy positiva que no está experimentando por el momento el título italiano, que se sitúa en el entorno del 6,8% y que apenas ha conseguido rebajar este diferencial desde que el tecnócrata Mario Monti se hizo con las riendas del país y de su Ministerio de Economía.

En segundo lugar, y no menos importante, el coste de la deuda alemana está encareciéndose tras haber llegado a mínimos históricos en los entornos del 1,7% de rendimiento anual, por debajo de la inflación.

Ahora el bund (el bono alemán) se encuentra en el 2,27% y su alza se relaja como consecuencia las primas de riesgo del resto de países, en algunos casos de forma ficticia ya que no se refleja la situación de estos países, sino la situación alemana.

Exposición

A Berlín le está pasando factura su posición de garantía última de la moneda única y también la importante exposición de su banca a la deuda periférica y a la deuda bancaria del resto de países del euro.

Valga un ejemplo del aumento de la desconfianza en Alemania: en las últimas jornadas, países que durante la crisis habían estado colocando su deuda en el secundario a un precio superior a la alemana han pasado a gozar de mejores intereses.

Son los casos de Canadá, Suecia, Dinamarca y, muy especialmente, Estados Unidos. El mercado ya confía más en ellos que en Merkel, a quien un repunte en el coste de financiación germano puede forzar a actuar.
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