La tensión entre PP y PSOE llega a la cúpula de las cajas

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Quintás dimite como presidente de la CECA

17 de marzo de 2010 (19:48 CET)

La reunión planteada por Juan Ramón Quintás para escoger su sucesor al frente de la CECA, la Confederación Española de Cajas de Ahorro, ha provocado la división en torno a dos bandos, más o menos definidos: por un lado, los dirigentes de las cajas más próximas al PP han mostrado su apoyo a la candidatura, no presentada oficialmente, de Amado Franco, presidente de IberCaja y hombre próximo a su antecesor Manuel Pizarro , y en segunda instancia a la del presidente de Caja Murcia, Carlos Egea; en el otro, las entidades, entre las que una buena parte mostraban una mayor afinidad al actual gobierno, han manifestado su preferencia por Braulio Medel, presidente de Unicaja, o alternativamente por Manuel Menéndez, presidente de Cajastur.

La falta de unidad a la hora de elegir un sustituto a Quintás ha hecho que esté cobrando fuerza una tercera vía que sería la que podría encarnar Isidre Fainé, presidente de la Caixa, un hombre sin perfil político público y con la autoridad que le otorga el hecho de liderar la primera caja del país y una de las primeras instituciones europeas.

Fainé tendría, no obstante, un hándicap a estas horas: el que se haya conocido el apoyo que le brinda la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, que quiere ver al frente de la patronal de las cajas a una persona capaz de tomar decisiones y colaborar en el imprescindible proceso de concentración que se ha de vivir en el sector y que, a juicio de importantes analistas, está excesivamente retrasado.

El presidente de la Caixa ha puesto dos condiciones para aceptar su nominación: unidad política (acuerdo acerca de su nombre entre los dos partidos mayoritarios) y unidad en la asamblea de las cajas acerca de su elección.

La imposibilidad de elegir en la reunión de hoy al sucesor de Quintás por la división que se ha manifestado entre las cajas ha impedido que se desarrollara la agenda conforme a lo previsto y, salvo imprevistos, la designación del nuevo presidente deberá tener lugar en la reunión de la CECA del próximo 20 de abril.

El mes que falta hasta entonces es el tiempo del que dispone Fainé para forjar el consenso en torno a su nombre. El nuevo presidente tiene ante sí tareas mucho más importantes que la del desarrollo de servicios comunes que hasta ahora ocupaban la mayor parte del tiempo de Quintás: acelerar el proceso de concentración, potenciar las denominadas cuotas participativas, que darían a los nuevos inversores derechos políticos y que también podrían facilitar operaciones ahora impensadas como la compra de unas cajas por otras, etc.

El debate para escoger el nuevo presidente de la CECA, según diversas fuentes ha sido acalorado, no en vano en la mesa se sentaban algunos de los primeros espadas del mundo económico, por ejemplo, el flamante presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, que no puede optar a la presidencia de la CECA por no llevar aún un año al frente de su entidad. La tensión que se ha vivido en la sede de la CECA ha llevado en un momento a Juan Ramón Quintás a amenazar con su dimisión si no se imponía en la sala una voluntad más constructiva, cosa que finalmente ha hecho pocas horas después de acabar la asamblea para dejar el paso libre a la elección de su sustituto.

El director general de la CECA, José Antonio Olavarrieta, queda como el ejecutivo responsable de la patronal. No obstante, desde el punto de vista formal, el vicepresidente primero de la CECA, Isidro Fainé, presidente a su vez de La Caixa, asume las labores representativas de la presidencia de la patronal de las Cajas.
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