La terrible inevitabilidad del paro

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09 de enero de 2010 (11:58 CET)

El crecimiento del paro más allá de la crisis, será, sin ninguna duda, el principal problema que tendrá que afrontar la economía mundial. A pesar de que los datos indican que la economía vuelve a recuperar el pulso, el número de parados sigue creciendo tanto en Europa como en Estados Unidos, y, aquí, sí que de momento no se ve la salida del túnel.

En el Viejo Continente, el PIB de la Unión Europea creció un 0,3% en el tercer trimestre de 2009, según datos de Eurostat, gracias a la recuperación de Francia, Italia, Alemania o Portugal, entre otros. Pero este ligero crecimiento no sólo no se tradujo en un aumento del número de empleados sino que ni siquiera consiguió frenar el crecimiento del paro, que en la Eurozona se situó en noviembre en el 10% y en el conjunto de la UE es del 9,5%.

Especialmente preocupantes son las tasas de España y Letonia, que con un 19,4% y un 22,3% de desempleados, lideran la negra lista de países europeos con más parados. En el caso de España, existe el temor entre algunos analistas de que si no se llevan a cabo reformas estructurales del mercado laboral, muchos de los desempleados actuales acaben convirtiéndose en parados crónicos.

Pero la situación no es mejor en Estados Unidos, donde el porcentaje de desempleados también alcanzó a finales de año la inusual tasa del 10%, que aún se mantiene. Además, las cifras indican que, de todas las crisis que ha vivido este país desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, once en total, esta es la que más puestos de trabajo ha destruido: un total de 7,24 millones de los cuales 4,2 sólo en 2009. Porcentualmente, se han destruido más de un 5% de los trabajos existentes antes de la crisis.

Este porcentaje sólo se dio una vez en 1948, cuando Estados Unidos aún se estaba recuperando de los esfuerzos llevados a cabo en la guerra. En la crisis energética de los 70, la primera economía del mundo sólo destruyó un 2,5% de los empleos existentes, mientras que en la más reciente, la explosión de la burbuja tecnológica, se llevó por delante el 2% de los puestos de trabajo.

Por otra parte, en Japón, la tasa de paro se situó en noviembre en el 5,2%, cifra también insólita en aquel país, aunque la más alta se dio en julio del año pasado, cuando el porcentaje de desempleados alcanzó el 5,7%. El 2009 ha sido malo también para el país asiático, puesto que, en noviembre de 2008, registraba un desempleo del 4%.

Aunque siempre se pueden encontrar excepciones. Por ejemplo, Brasil, donde la tasa de desempleo ha caído a lo largo de 2009 de manera constante, desde el 9% que registraba en marzo hasta el 7,4% del mes de noviembre.

Pero una paloma no hace verano, y los todavía principales actores económicos del mundo siguen sumidos en una espiral de desempleo preocupante. Y más cuando se constata que la subida del PIB no frena la destrucción del empleo.
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