Ladrillazo bancario: los préstamos dudosos apuntan a un alza del 50%

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IMPAGADOS

Viviendas en venta en Sant Cugat

19 de septiembre de 2011 (20:12 CET)

El agujero inmobiliario de las entidades financieras españolas crece sin cesar y pone en evidencia la deficiente gestión de un problema que se ha convertido, con diferencia, en el número uno de los bancos y cajas de ahorros españoles. Las cifras del primer semestre facilitadas por el Banco de España no pueden ser más contundentes: la morosidad de los préstamos concedidos para actividades inmobiliarias se ha disparado hasta junio hasta el 17,7%.

La cifra es la más alta de la historia. Si no se produce un vuelco radical, que ningún experto espera, será superada de inmediato. Hasta junio, el saldo de préstamos dudosos con promotores alcanza ya los 54.889 millones de euros. Es decir, el 24,35% más que cuando terminó el año pasado. Si la progresión de los seis primeros meses del año continúa, el saldo de dudosos casi se duplicaría de un año para otro hasta alrededor de 65.640 millones de euros.

La amenaza para el sector financiero español es muy real. Sólo en el primer semestre, el número de préstamos dudosos ha crecido en 10.751 millones de euros frente al alza de 11.594 de todo el año anterior. Para más inri, el segundo semestre del año pasado fue mucho más duro que el primero.

La gestión del agujero inmobiliario es para la banca una asignatura casi imposible de aprobar. La situación límite del sector del ladrillo ha obligado a la banca a refinanciar la deuda de los promotores a pesar de su situación desesperada. La táctica ha sido siempre la misma: ampliar los plazos de devolución de la deuda y rebajar el importe de la misma a cambio de quedarse con los mejores activos de sus acreedores.

Un mal menor para evitar la suspensión de pagos de las inmobiliarias y pasar las pérdidas por las cuentas de resultados. Sin embargo, el desolador momento del sector inmobiliario empieza a quebrar todas las reglas del juego existentes hasta ahora. En la presentación de los resultados del primer semestre, Banc Sabadell reconoció pérdidas en las ventas de sus pisos adjudicados. Fue el primero.

Foto fija desoladora

La foto fija es desoladora en un sector en el que las compraventas de vivienda se hundieron en julio el 34,8% respecto al mismo mes del año anterior después de la quinta caída consecutiva. La traducción en clave financiera es que cuatro años después del comienzo de la burbuja, los créditos totales al sector inmobiliario alcanzan los 308.425 millones de euros, 5.000 más que cuando terminó el ejercicio 2007 y sólo 16.000 millones por debajo del pico alcanzado en el segundo semestre de 2009, el gran año de las refinanciaciones en el sector tras las suspensiones de pagos de gigantes como Martinsa Fadesa o Habitat el año anterior.

En el sector constructor, más de lo mismo. Sin embargo, las cifras de crecimiento de los dudosos avanzan a un ritmo menor. Hasta junio, el saldo de dudosos alcanza ya el nivel histórico de los 15.539 millones de euros, el 11,88% más que cuando terminó el año pasado. Si continúa esta progresión, terminaría el año con una subida de casi el 24%. Es decir, que los dudosos mantendrían el ritmo de subida de 2010, cuando crecieron el 25,5%.

Morosidad del 6,93%

Todas las grandes cifras de morosidad del sector empeoran a marchas forzadas. La global de morosidad total de empresas y particulares ha saltado en julio hasta el 6,93% frente al 6,41% de hace un mes y el 5,47% de hace un año. Se trata de la cifra más alta desde 1995 aunque las entidades prestan menos que nunca y el grifo crediticio está prácticamente seco.

El resultado es que la tasa de mora más que se duplica respecto al cierre de 2008, el primer año de crisis. Entonces, los créditos morosos alcanzaron los 63.057 millones de euros, con un tasa del 3,37%. Ahora, llegan a los 124.717 millones.

En este escenario, bancos y cajas han vuelto a realizar un esfuerzo ingente en provisiones, que al cierre de julio se situaban ya en los 72.110 millones de euros. El crecimiento, de 489 millones en un mes y de 11.274 millones en un año, supone volver a los niveles del pasado mes de febrero, cuando empezó a dibujarse una ligera curva bajista que no ha podido ser más efímera.
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