Lampedusa en Caixa Catalunya

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LA ENTIDAD PRESENTA LA NUEVA MARCA

Sin título

15 de septiembre de 2010 (14:12 CET)

"Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, decía el príncipe de Salina en la novela El Gatopardo, de Lampedusa. Algo parecido ha pasado con la entidad resultante de la fusión de las cajas de Catalunya, Manresa y Tarragona. Este miércoles ha sido bautizada como CatalunyaCaixa, un nombre que recuerda, entre bastante y mucho, al que hasta ahora lucía la caja de la Diputación de Barcelona.

A pesar de lo que pueda parecer, el alumbramiento de la nueva marca no ha sido fácil. “Se empezó desde cero”, aseguró el responsable de la nueva identidad corporativa de la caja, Claret Serrahima. El diseñador explicó, precisamente, que las dos primeras palabras que se descartaron en el proceso creativo fueron Caixa y Catalunya, por ser demasiado obvias.

Pero, tras haber barajado centenares de nombres, Caixa y Catalunya volvieron a emerger con fuerza, hasta que fueron definitivamente las escogidas. El motivo de la elección fue tan simple como irrebatible: “es la única entidad que podía tener un nombre como este”, aseguró Serrahima. Y es que, para designar a una caja cuyo origen y principal ámbito de actuación es Catalunya, difícilmente se podrían encontrar dos palabras mejores.

Todos los directivos de la nueva, pero vieja conocida, CatalunyaCaixa, desde Narcís Serra hasta Gabriel Ferraté, pasando por Adolf Todó y Manel Rosell, se mostraron satisfechos por la nueva marca. En palabras de uno de los vicepresidentes de CatalunyaCaixa, Manel Rosell, la nueva marca “refleja lo que queremos ser. No nos fusionamos para ser un grupo folclórico, sino una caja basada en el modelo catalán”. No obstante, por una razón que escapa a nuestro entendimiento, el nombre de Caixa Catalunya no servía.
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