Las ayudas directas al sector de la nieve en Catalunya crecen un 32,42%

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La Generalitat es propietaria de cuatro estaciones de Esquí

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17 de octubre de 2009 (10:23 CET)

La Generalitat destinará directamente a ayudas al sector de la nieve en Catalunya 2,950 millones de euros esta temporada, con un aumento respecto al año anterior en el que se aportaron 2,227 millones, de un 32,42%%, según fuentes del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat.

Las partidas a las que se destinan las ayudas directas son 1,750 millones de euros a producción de nieve artificial y sistemas de transporte a las estaciones, 600.000 euros en soporte directo a las estaciones de esquí nórdico y 600.000 euros más para mantenimiento y adecuación de las vías de acceso las diferentes pistas de esquí.

En algunas comarcas de montaña, como el Pallars Sobirà, el deporte de la nieve se ha convertido en motor económico. A falta de fábricas las pistas deslizantes y el turismo que conllevan ejercen de revulsivo. Pero, la iniciativa privada parece no tenerlo claro, lo que ha hecho que la Generalitat se haya convertido en los últimos años en un actor imprescindible para mantener las fuentes de ingresos en dichas zonas deprimidas.

A pesar de que el Gobierno de Catalunya siempre ha expresado su deseo de ceder el paso al sector privado, no consigue hacerlo. Así, el ejecutivo es propiedad, a través de Ferrocarrils de la Generalitat, de dos instalaciones: La Molina, en la Cerdanya y las pistas de la Vall de Núria. Esta titularidad hace que las inversiones que se tienen que realizar las asuman las empresas públicas que son propietarias, como es el caso de Ferrocarrils, que este año invertirá un millón en mejoras para las pistas de La Molina.

Además, en los últimos meses el gobierno de Catalunya ha tenido que asumir también la propiedad de otras dos instalaciones: Port Ainé y Espot. La Generalitat, a través del ICF obtuvo la propiedad de Espot Esquí y Port Ainé a través de las subastas públicas realizadas en 2005 y 2007, fruto del impago de los créditos concedidos por el Instituto público en su día. Ahora la gestión de las dos estaciones está pendiente de ser adjudicada como resultado de un concurso público en el que sólo se ha presentado la empresa que las asumía: Gran Pallars, formada por empresarios y ayuntamientos de la zona.

Pero no terminan aquí los problemas de la Generalitat, porque el ICF ha tenido que salir al quite de otro problema grave en la estación de Bohí-Taüll, afectada por la suspensión de pagos del grupo constructor Nozar. Aquí la fórmula ha sido aportar un aval de 2,5 millones de euros para que la empresa de la estación pueda renovar los créditos que la banca no quería directamente renegociar por temor a que la matriz no pudiese devolverlos.

De hecho las estaciones de esquí de fondo o nórdico, reciben también de ayudas públicas y en muchos casos funcionan a través de convenios o acuerdos con administraciones locales o comarcales.
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