Las cajas catalanas se han 'tragado' 4.450 millones de euros en suelo

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CatalunyaCaixa es la entidad que ha acumulado más activos inmobiliarios de difícil reventa en el mercado

Adolf Todó

07 de febrero de 2011 (07:57 CET)

Las cajas de ahorros echan humo estos días aireando sus miserias inmobiliarias. Las hay para todos los gustos, pero ninguna es más temida que las adjudicaciones de suelo, la variedad del ladrillo menos valorada y más difícil de colocar del sector. CatalunyaCaixa, La Caixa y Unnim acumulan 4.450 millones. Son, respectivamente, la segunda, la tercera y la séptima del ranking de cajas más afectadas por este tipo de problema.
 
Las cifras dan miedo y dan una imagen fiel de la calidad de la gestión de la alta dirección de las cajas de ahorros. El conjunto de los bancos y cajas de ahorros acumula una bolsa de activos problemáticos –adjudicados, créditos dudosos y préstamos subestándar- de 136.000 millones de euros.
 
De esta cifra, 48.931 millones, el 36%, corresponde edificios construidos o en construcción y, sobre todo, a suelos, el activo más denostado del momento en el sector inmobiliario. El stock de un millón de viviendas en el país permite prever que no se construirán nuevas viviendas en mucho tiempo.
 
El resultado es que estas enormes bolsas de suelo dormirán durante mucho tiempo el sueño de los justos. Este tipo de activos en forma de suelo tiene un impacto superior al resto en las cajas catalanas. Sus cifras admiten muchos matices y dejan  conclusiones para todos los gustos.
 
Con enorme diferencia, ninguna foto sale más desdibujada que la de CatalunyaCaixa. Se ha adjudicado activos por valor de 3.730 millones de euros, de los que un 54% son suelos. Es decir, 2.106 millones de euros, de los que 634 no están urbanizados y por lo tanto, que son de muy difícil –por no decir imposible- salida.
 
Para la entidad que pilota Adolf Todó, esta bolsa de suelo sin posibilidad alguna de darle salida a corto y medio plazo es una de una losa extraordinaria. Dicha bolsa de suelo supone el 2,63% del activo total del grupo, y es una de las razones de peso por la que la entidad podría echarse temporalmente en brazos del Estado por la vía de la nacionalización si no sale adelante una integración con Banco Sabadell.
 
Una operación  de la que los accionistas de este último tienen buenas razones para recelar. Por ejemplo, si se tiene en cuenta que todos los adjudicados del banco que preside José Oliu, que cuenta con un activo total que supera en más de 20.000 millones al de Catalunya Caixa, no llegan a los 2.000 millones.
 
Las comparaciones con La Caixa son más odiosas todavía. El cuarto grupo financiero del país cuenta con un activo total de 285.724 millones. Su bolsa de suelo de 1.744 millones es apenas el 0,61% de su activo total.
 
Su cartera de adjudicados es la tercera mayor del país entre la cajas, sólo superada CatalunyaCaixa y Banco Financiero y de Ahorros. Pero la de este último, liderado por CajaMadrid y Bancaja, es prácticamente el doble, 7.402 millones de los que 3.106 son suelos.
 
Su mucho menor tamaño no esconde las penurias de Unnim. Es la sexta caja  del país con más activos adjudicados y la séptima con más suelo a pesar de que, por tamaño, es duodécima del ranking. Acumula ladrillo adquirido a promotores por valor de 1.985 millones, de los que 660 son suelos. Es decir, el 2,32% de su activo total.
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