Las cajas catalanas serán las grandes perdedoras de las pruebas de resistencia

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REESTRUCTURACIÓN

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España

13 de julio de 2011 (20:28 CET)

El viernes, a las seis de la tarde, se van a conocer los resultados de los test de estrés de las entidades financieras europeas. Las entidades españolas se juegan su credibilidad ante la comunidad financiera y no todos los resultados van a ser satisfactorios, especialmente para las catalanas. Según fuentes financieras solventes, CatalunyaCaixa, Unnim, CAM y NovacaixaGalicia, que representan un 8% de los activos totales del sector bancario, no van a aprobar. Entre otras cosas, porque no se van a computar como capital las provisiones genéricas que había amasado el sector financiero español en los tiempos de bonanza.

La peor parte será para CatalunyaCaixa y Unnim. El suspenso que dan por seguro en el entorno del Banco de España cuestiona a las claras la política de integraciones auspiciada desde el tripartito, que empieza a ser considerada como un verdadero fracaso. Ya las primeras pruebas de resistencia realizadas en julio del 2010 dejaron en evidencia a ambas entidades, fruto de fusiones propiciadas por el entonces conseller de Economia, Antoni Castells.

Del antiguo mapa financiero catalán se salvan, por el momento, Caixa Laietana (Bankia); Caixa Girona (CaixaBank) y Caixa Penedès (Banco Mare Nostrum). Desde entonces, las que siguieron los dictados de Castells han sido incapaces de dar entrada a nuevos inversores o involucrarse en otros procesos de integración como los que han protagonizado algunas entidades con problemas similares.

Hace 12 meses, la entidad resultante de la fusión de Caixa Catalunya, Caixa Tarragona y Caixa Manresa presentó los peores ratios del sector, con una Tier 1 o capital principal del 3,9%, muy por debajo del 6% mínimo exigido para el conjunto de las entidades europeas. Por su parte, Unnim, fruto de la integración de las cajas de Sabadell, Terrassa y Manlleu, registró un ratio del 4,5%. También suspendieron Cajasur, que fue absorbida por BBK, Banca Cívica, que prevé salir a bolsa el próximo 21 de julio, y Caja Duero España, en proceso de integración con Unicaja.

Fracaso estratégico

Hasta hoy, tanto CatalunyaCaixa como Unnim han fracasado en su intento de incorporar inversores privados en el capital. A la espera de recibir la valoración del Banco de España para que el Estado entre en su accionariado, la caja que dirige Adolf Todó ha basado su estrategia en la captación de recursos de clientes, de 2.100 millones en su primer año de vida, y en la venta de participaciones para elevar su core capital.

El grupo ha vendido también el 50% de su negocio asegurador y su participación en Repsol. Esta política le ha permitido elevar el core capital al 7%. La entrada del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) le permitirá llegar al 10% exigido por el Gobierno. El tercer grupo español de cajas por volumen de activos prevé pedir 1.718 millones de euros independientemente del porcentaje del capital que suponga según la valoración del Banco de España.

En el caso de Unnim, mantiene desde hace meses --especialmente desde el ascenso de Jordi Mestre a la dirección general-- una actividad frenética y hasta ahora infructuosa para dar entrada a inversores que refuercen sus fondos propios y alcanzar el 10% de capital que el Gobierno exige en septiembre próximo. La entidad no descarta fusionarse con otras entidades, aunque todo dependerá de la valoración que realice el Banco de España.

Apoyo financiero de la UE


Las pruebas de resistencia no van a ser un camino de rosas para las entidades del Viejo Continente. La Autoridad Bancaria Europea (EBA) va a examinar a 91 bancos y cajas que suponen aproximadamente el 65% de los activos del sector. Un total de 25 entidades son españolas. Quienes suspendan tendrán de plazo hasta septiembre para presentar su plan de recapitalización y hasta fin de año para implementarlo.

Para mitigar el seguro impacto negativo que las pruebas van a tener en los mercados, los ministros de finanzas de la Unión Europa (UE) se han apresurado a explicar que las entidades que no pasen el corte serán auxiliadas. Si es necesario, con ayudas públicas.

Una de las que sí pasará el examen es Bankia. En la fase final de su salida a bolsa, el grupo que preside Rodrigo Rato tiene que fijar el próximo lunes día 18 el precio definitivo de su oferta pública de venta (OPV). Los analistas creen que el éxito de esta operación es decisivo para dotar de credibilidad al sistema financiero español. El grupo liderado por Caja Madrid y Bancaja necesita captar al menos 3.636 millones de euros para cumplir con las exigencias de capitalización del Gobierno.
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