Las CCAA meten miedo: habrá un gran tijeretazo en 2012

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DÉFICIT

Salgado, durante una rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa

23 de agosto de 2011 (18:42 CET)

El candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba fue convencido por el presidente del Gobierno el lunes por la noche de la necesidad de modificar la Constitución para convertir la estabilidad presupuestaria en un mandamiento de obligado cumplimiento. Y se supone que la vicepresidenta Salgado ha sido reconducida también a las huestes de los reformistas en el último minuto y de penalti.

Hasta ahora, la principal responsable de la política española había defendido que bastaba la ley de Estabilidad Presupuestaria para garantizar el control del déficit. Es decir, para conseguir el objetivo de reducción del déficit hasta el límite del 6% al que España se ha comprometido con sus socios comunitarios y en el que las comunidades autónomas tienen tanto que decir.

El cambio de opinión de los primeros espadas del partido en el poder tiene mucho que ver con la inseguridad y falta de transparencia que desprenden las cuentas de las comunidades autónomas, que en los próximos días van a presentar los datos de ejecución presupuestaria del segundo trimestre. Unos números que, según reconocía David Taguas en una tribuna publicada el martes por el diario Cinco Días, es posible que “vuelvan a suscitar dudas sobre el cumplimiento del objetivo de déficit público, lo que podría volver a tensionar los mercados de deuda. Es mal momento para jugar con los decimales y para políticas de mínimos”.

¿Están justificados los temores de que afloren déficit ocultos o de que las previsiones de las CCAA sean demasiado optimistas? El último bombazo ha llegado de la mano de Aragón. Una comunidad que con las cifras del primer trimestre del año presumía de superávit acaba de comunicar que no podrá cumplir con el objetivo de no superar el 1,3% de déficit respecto al producto interior bruto (PIB) regional en 2012.

No será por un estrecho margen, precisamente. El nuevo gobierno regional aragonés del Partido Popular ha asegurado que la cifra doblará el límite y llegará al 2,6%, el mismo porcentaje de las maltrechas cuentas públicas de Cataluña. El argumento para justificar la previsión es la brutal caída de los ingresos fiscales.

¿Más sorpresas desagradables?

Por lo tanto, ya son cuatro las comunidades autónomas que no van a cumplir con el objetivo del 1,3%. A Aragón y Cataluña se suman Castilla-La Mancha y Baleares. Y, como ha ocurrido en el caso de Aragón, no se descarta que en otras comunidades en las que ha habido cambio de Gobierno tras las últimas elecciones locales se pueda repetir una historia que deje en aguas de borrajas los números oficiales del primer trimestre, que las CCAA cerraron con un déficit de 4.995 millones de euros, con unos niveles de gasto superiores a los previstos.

Nadie disimula el temor a más noticias desagradables, ya en la antesala de un mes de septiembre en el que las comunidades autónomas deberían fijar su propio techo de gasto según el acuerdo firmado hace algo menos de dos meses en el último Consejo de Política Fiscal y Financiera del 27 de junio.

Ahora Zapatero introduce nuevas reglas del juego para que sea la Carta Magna quien rija donde está el límite de gasto, como ya hace Alemania y como quiere hacerlo también Francia. “La propuesta de Zapatero de llevar el techo de gasto a la Constitución es buena porque sigue la tendencia del resto de países europeos, porque da confianza a los inversores de que se va a hacer un fuerte ajuste de la deuda y porque hay consenso entre los dos grandes partidos”, asegura José Luis Martínez, de Citi.

Rebaja de salarios

Pero más allá del gesto, el problema es estos momentos es cómo reconducir la situación de las comunidades autónomas que más se han desviado de los objetivos a la vista de que los mercados no perdonarían a España el no cumplimiento del objetivo del 6%. Para este año nadie espera tensiones: si hay sustos deberían quedar cubiertos con los ingresos que el estados obtendrá por adelantado de las empresas y con el recorte de gastos farmacéuticos contemplados en el parque de medidas que el Gobierno aprobó este martes en solitario en el Parlamento.

Pero otra cosa es 2011: “La medida por sí sola no es suficiente. Para el año que viene habrá que tomar medidas de recorte de gasto en las CCAA que permitan ir recuperando poco a poco la confianza de los inversores”, explica Martínez. No bastará con con lo que Taguas denomina política de mínimos. Los expertos creen que la reducción de salarios, empleos públicos y empresas deficitarias es inevitable para conseguir el objetivo.
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