Las convertibles de los bancos, una trampa perfecta para el pequeño inversor

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MERCADOS

El presidente del Banco Santander, Emilio Botín

11 de agosto de 2011 (18:30 CET)

Para la banca son un chollo. Las emisiones de bonos convertibles en acciones computan como capital principal y se venden como rosquillas en las redes comerciales. Pero para los inversores particulares que han adquirido gran parte de los más de 10.000 millones de euros que las entidades españolas han colocado en los cuatro últimos años se han convertido en una trampa de difícil salida.

Santander, BBVA, Banc Sabadell, CaixaBank, Bankinter, Pastor o Banco Popular han utilizado los títulos convertibles para mejorar sus ratios y captar nuevos inversores. Pero su caída libre en las bolsas en las últimas semanas pone el listón altísimo para los inversores que aspiran a ganar dinero con esta modalidad de inversión en bonos. La única diferencia con la compra de una acción cotizada es que los accionistas cobran dividendos y los bonistas reciben intereses.

Las cifras son elocuentes. Santander fue el primero en abrir fuego con la emisión de 7.000 millones de euros. Los bonos vencen en octubre del año que viene y los inversores tendrán que canjearlos obligatoriamente por acciones a 14,3 euros por acción. El banco que preside Emilio Botín cerró ayer a 6 euros, por lo que la pérdida potencial alcanza ya el 58%.

Un caso de apoyo masivo de los inversores de a pie a un operación de este tipo es el de Caixabank, la última entidad que ha emitido convertibles. El banco de La Caixa colocó sólo entre particulares 1.500 millones de euros el pasado mes de junio con un precio de canje de 5,253 euros. Apenas dos meses después, la pérdida acumulada si tuvieran que convertir hoy sería del 35%.

No obstante, no tendrán que canjear la mitad de sus bonos por acciones hasta dentro de 16 meses. La otra mitad será cuando se cumplen treinta meses desde la emisión. Es decir, a finales de 2013.

Los intereses, un pobre consuelo

En cualquier caso, la rentabilidad real depende tanto de la evolución de la cotización como del interés fijo anual que pagan los bonos. En el caso de La Caixa es un 7% anual. Todo un consuelo para los inversores. Pero si los bancos no recuperan terreno con fuerza cuando se enfrenten los plazos de conversión obligatorios, estas rentabilidades fijas serán sólo un pobre consuelo.

El 7% de Caixabank es el mismo porcentaje que paga Banc Sabadell a sus bonistas, que el mes pasado tuvieron la segunda oportunidad para canjear sus bonos por acciones. Casi nadie lo hizo, ya que habrían asumido pérdidas de alrededor del 45%. Estos números rojos se amplían después del descalabro bursátil del sector en agosto hasta un 52% respecto al precio de canje, de 4,983 euros.

Las obligaciones convertibles del banco que preside Josep Oliu tienen una vida máxima de cuatro años, de los que ya han transcurrido dos. Quienes no conviertan ahora ya sólo tendrán la oportunidad de hacerlo voluntariamente el año que viene. En julio de 2013, las obligaciones se convertirán en acciones obligatoriamente.

Pobres expectativas


Además, Popular emitió 700 millones en 2009 a un precio de canje de 7,07 euros, cotiza a 3,18 euros. Otros como BBVA tiraron la toalla antes de tiempo. El segundo banco español amortizó anticipadamente convertibles por valor de 2.000 millones de euros.

Las fuertes caídas de los bancos que han emitido convertibles están en línea con las de todo el sector bancario, que está sufriendo la doble sacudida de la pobre evolución de sus negocios en España y del temor a una nueva crisis de deuda soberana en Europa.

Por lo tanto, los inversores se enfrentan a un escenario muy preocupante porque las expectativas para el sector financiero siguen siendo negativas. La bolsa está valorando el sector a un ratio entre precio y valor contable de apenas 0,5 veces. Es decir, que está descontado que el sector no se va a recuperar en los próximos meses.
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