Las irregularidades económicas inundan el fútbol español

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19 de abril de 2010 (14:04 CET)

Club de fútbol español y problemas económicos son dos sintagmas nominales condenados a ir siempre uno al lado del otro y más cuando se trata de equipos que juegan en segunda división o en segunda B, cuya falta endémica de recursos les obliga a hacer piruetas para subsistir. Tantas, que en muchos casos ni siquiera las quieren hacer de cara al público. Y es que si hacemos caso de un informe elaborado a partir de datos públicos por una agencia de detectives, Detectys, 9 de cada 10 clubs de estas categorías presentan irregularidades económicas.

Así, sin contar a los equipos filiales, de los 102 clubs que militan en 2ª y en 2ª B, sólo 10 han presentado las últimas cuentas, cinco en cada una de las categorías. Entre ellos, la Real Sociedad, cuyo patrimonio neto era negativo a pesar de las subvenciones superiores a los 13 millones de euros, y que aprobó el convenio de concurso de acreedores en enero de este año; el Alavés, en concurso de acreedores desde noviembre del pasado año, y el Pontevedra, que en esas cuentas presentó 633.000 euros de pérdidas y está en quiebra técnica al tener fondos propios negativos. En total, ocho clubs están en concurso de acreedores y otros seis presentaron concurso hace unos meses y ya lo tienen aprobado.

Pero lo más preocupante es que la mitad de los clubs analizados, un total de 51, no tienen datos disponibles en los registros públicos, con lo que es imposible conocer su verdadera situación económica. Es el caso de varias Sociedades Anónimas Deportivas recién constituidas (como el Girona, Huesca o Real Unión en 2ª) y de las 47 Sociedades Sin Ánimo de Lucro de segunda B, que no están obligadas a presentar cuentas, con lo que no existen datos económicos disponibles en los registros públicos.

Uno de los casos más curiosos, y quizá también uno de los más irregulares, que recoge el informe es el de un club catalán, el del Terrassa Fútbol Club, que esta temporada juega en el grupo 3º de 2ªB pero que ya ha descendido a Tercera. Este club procedió a la liquidación concursal, y la sentencia otorgaba los derechos federativos a la sociedad limitada TFC Sports SL. Es la primera vez que un club de fútbol de Segunda B es gestionado por una sociedad limitada, una naturaleza jurídica que, en principio, la legislación deportiva no permite pero que se ha aceptado con tal que cambie en pocos meses a club social o a sociedad anónima deportiva.

Esta situación ha propiciado que el club egarense no tenga un presidente propiamente dicho, pero no es el único equipo español que parece no tener representantes. Según el informe en el caso de Levante, Real Murcia y Cádiz, los nombres que aparcecen en la web y en el Registro Mercantil son diferentes.

Teniendo en cuenta que los clubs de primera división no están mucho mejor (el Mallorca está rozando el concurso de acreedores y el Madrid no hace públicas las cuentas), parece que, hoy por hoy, el fútbol español está atravesando una muy delicada situación económica. De momento, todavía se juegan partidos cada semana en todas las categorías.
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