Las vinculaciones en los préstamos pueden lograr un ahorro importante

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Al momento de contratar un préstamo personal, se pueden aprovechar los descuentos y otras ventajas, pero cabe analizar con cuidado los costes adicionales

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Barcelona, 16 de abril de 2016 (16:00 CET)

Para las entidades financieras, la contratación de préstamos personales se presenta como una oportunidad para vincular a sus clientes. Si es cierto que los clientes más jóvenes, los millenials, están dispuestos a cambiar de banco en tres meses, los bancos hacen todo lo posible para poder fidelizarlos.

Las vinculaciones han sido, históricamente, una mala característica cuando se busca financiación. Sin embargo, las relaciones con los clientes son diferentes y también la forma en la que se contrata la financiación.

Aspectos positivos

La gran ventaja son las rebajas que ofrecen por su contratación voluntaria. La contratación obligatoria de productos vinculados ya es cosa del pasado y ahora los bancos ofrecen descuentos en los intereses para incentivar la vinculación. Muchas de ellas, como la domiciliación de la nómina o de diferentes recibos, no tienen costes asociados (de mantenimiento de la cuenta asociada, por ejemplo) por lo que es posible tener un buen ahorro en intereses.

Por ejemplo, si se solicita un préstamo de 10.000 euros a devolver en 8 años con un interés del 8 %, y ofrecen una rebaja del 1 % por domiciliar la nómina y otra rebaja del 1 % por domiciliar dos recibos en una cuenta sin comisiones, se puede llegar a ahorrar casi 1.000 euros contratando estos productos gratuitos y consiguiendo el crédito al 6 %.

A veces estas vinculaciones opcionales a cambio de rebajas pueden tener un coste adicional, como la contratación de seguros o el uso mínimo de tarjetas de crédito con pago aplazado, que afectará de manera indirecta el coste total de la financiación. Por lo general, si la vinculación tiene un coste adicional, la rebaja suele ser mayor aunque en estos casos se debe calcular cuál de las dos opciones será la más barata.

Lo negativo de los productos vinculados

Lo que no es tan cómodo de las vinculaciones de los préstamos son los trámites de más que hay que llevar a cabo. Cambiar de entidad puede hacer que se alargue el tiempo de concesión del crédito. Otra de las características poco agradables de las vinculaciones es el poco margen de actuación que dejan, ya que se deben mantenerlas vigentes (en la mayoría de los casos) durante toda la vida del préstamo.

Otro aspecto negativo son los costes adicionales que pueden tener y que no se cuentan con ellos. Por ejemplo, una entidad exige que se contrate una tarjeta de crédito para poder acceder al préstamo que se necesita. En principio, no parece una mala oferta; sin embargo, el consumidor se está olvidando que se debe realizar un gasto mínimo al mes con el método de pago aplazado, o que la tarjeta tiene un coste anual que se debe pagar sí o sí para poder conseguir la financiación solicitada.

Siempre que las vinculaciones sean de contratación opcional, que tengan ventajas añadidas como las rebajas en los intereses y que se recuerden los costes adicionales que puedan tener, estos productos no tienen por qué ser algo negativo. De todas maneras, cada vez más se pueden encontrar préstamos sin vinculaciones, donde lo único que necesario es abrir una cuenta corriente en la entidad para que ingresen el capital del crédito.

 

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