Lluís Llongueras, despedido por su propia hija mediante un burofax

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EL PELUQUERO HA PERDIDO LOS PODERES NOTARIALES SOBRE SU EMPRESA

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07 de octubre de 2010 (13:25 CET)

El famoso peluquero Lluís Llongueras ha sido despedido de la empresa que creó por su propia hija. Esther Llongueras, administradora de la sociedad Peluquería y Maquillaje S.A, comunicó su decisión al estilista de la forma más fría posible, a través de un burofax enviado esta misma semana. En el documento, el despido se justifica "porque las tareas que usted realiza no son de satisfacción de esta empresa ni ostenta actualmente ningún poder notarial para ejercerlas".

Según informa Efe, para la empresa la actitud de Llongueras “es sancionable con el despido”. Pese a todo, reconoce "la improcedencia” de la decisión y le ofrece la cantidad de 6.258,63 euros "en concepto de indemnización máxima, a razón de 45 días por año trabajado a partir del 1 de diciembre del 2006", junto con 888,07 euros netos "en concepto de liquidación, saldo, finiquito y nómina".

Como respuesta, el reconocido peluquero ha explicado a través de un comunicado que "con la imagen de Lluís Llongueras y su marca, se crea la sociedad Peluquería y Maquillaje S.A (PEYMA) el 31 de diciembre de 1987" de la que él era presidente hasta ahora, con todos los poderes notariales. Pero el estilista ha reconocido que "intentando ser buen padre, al formar esta empresa, se pusieron las acciones a nombre de varios familiares y lo que ha sucedido es que, ahora, sumando las acciones de mi ex mujer y de mis dos hijos mayores, suman más del cincuenta por ciento, y pueden decidir sin mi consentimiento".

La sociedad PEYMA está formada por dieciocho peluquerías de los 120 salones de peluquería y belleza que la firma Llongueras tiene repartidos por todo el mundo. Se incluyen franquicias, escuelas de formación, cesión de marca y dieciséis salones con la mayoría de Lluis Llongueras.

A juicio del estilista, su caso "es muy similar al ocurrido hace unos años con el doctor Santiago Dexeus, al que se le apartó de la clínica del mismo nombre, el Instituto Universitario Dexeus. En aquella ocasión, al prestigioso médico le cerraron la puerta de su despacho e inhabilitaron la tarjeta electrónica con la que accedía al aparcamiento.
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