Los bancos españoles, atacados por hedge funds desde paraísos fiscales

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06 de marzo de 2009 (14:14 CET)

Los batacazos bursátiles que han sufrido los bancos españoles en los últimos días no se han debido sólo al miedo de los pequeños inversores. Según cuenta este viernes el diario Negocio, varios bancos de inversión internacionales han decidido atacar la banca española sin piedad, especialmente a los bancos medianos, apostando siempre a la baja por sus acciones a corto plazo. Muchas de estas operaciones se han hecho desde paraísos fiscales.

Así, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Goldman Sachs y UBS son las culpables de que el Sabadell se haya dejado un 38% en lo que va de año, que el Popular valga ahora un 43% menos que en diciembre o que el BBVA se pueda comprar a menos de 5 euros por acción. Negocio recuerda que en la jornada bursátil del jueves, el 93% de las operaciones sobre el Banco Popular fueron posiciones cortas, de manera que no es raro pensar que muchas de ellas fueron ordenadas por gestores de hedge funds.

Pero la verdadera maldad es que muchos de los hedge funds que tanto daño han hecho a los bancos españoles ni siquiera tienen un rostro detrás. A lo sumo, se saben los nombres de algunas sociedades instrumentales, cuyas sedes se encuentran en paraísos fiscales, que se rigen por normas mucho más laxas y bastante menos transparentes. Por no decir, o sí, que el dinero que albergan estos paraísos fiscales, no siempre tiene un origen legal. Buena parte de los fondos depositados en un paraíso fiscal proviene del tráfico de armas o del narcotráfico.

Por ello, no es de extrañar que los responsables de las entidades bancarias estén preocupados por este ataque premeditado. Hace unos días se reunieron con la Comisión Nacional del Mercado de Valores, a la que solicitaron que prohibiera las operaciones en posiciones cortes. Pero la CNMV dijo que sólo lo haría si la medida se tomara a escala europea.

Mientras, miles de pequeños inversores ven cómo sus ahorros se volatilizan a un ritmo endiablado, a la vez que su moral se va por el sumidero.
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