Los empresarios compiten con los políticos en corrupción

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04 de junio de 2009 (16:56 CET)

Algo empieza a cambiar en la visión que tiene el conjunto de la población mundial sobre la corrupción de las instituciones. Los políticos son aún, a juicio de los ciudadanos, los que más sufren o viven de ella, pero, en los últimos cinco años, la desconfianza hacia los empresarios ha crecido de forma exponencial.

El último informe sobre el Barómetro Global de la Corrupción de Transparency Internacional 2009 indica que, desde el 2004, los entrevistados que perciben a la clase empresarial como corrupta subió en 8 puntos porcentuales, hasta situarse un poco por encima del 50%. Es el único sector del que la gente desconfía más ahora que hace cinco años.

Y es que hace un lustro, un 70% de los encuestados por el barómetro consideraba que los partidos políticos eran corruptos, porcentaje que se repite este año. Lo mismo pasa con los que consideran que el poder legislativo padece los efectos de la corrupción: en 2004 eran el 60% y hoy son un 58%.

La creciente tirria hacia los empresarios se debe al hecho que la gente considera que recurren frecuentemente al soborno para influir en políticas y reglamentaciones a favor de las compañías. Esta percepción es particularmente generalizada en los nuevos estados independientes y, en menor medida, en países de América, los Balcanes occidentales y Turquía.

También en España los empresarios han salido peor parados que los políticos. Concretamente, el 29% de los ciudadanos encuestados considera que el sector más afectado por la corrupción es el privado, y sólo el 27% destaca antes a los partidos. Para el 15% de los españoles, los funcionarios son los que conforman el sector más corrupto.

Según el barómetro, en una escala del 1 al 5, donde 1 significa nada corrupto y 5 corresponde a extremadamente corrupto, haciendo la media de todos los sectores, España consigue un nada despreciable 3,2.
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