Los enredos de Díaz Ferrán

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24 de diciembre de 2009 (13:56 CET)

El presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, copropietario de Air Comet, culpó este miércoles del cierre de la aerolínea a la crisis económica, la falta de créditos para la compañía y la decisión "desproporcionada" del juez británico que prohibió la actividad de los aviones. Es decir, todo el mundo menos él era responsable de la desaparición de una de sus empresas.

Pero, a juzgar por la evolución de los negocios del presidente de la patronal en los últimos diez años, parece que lo único que ha hecho la actual crisis económica es agudizar uns problemas que estaban como mínimo latentes en algunas de las empresas de Marsans y que su forma de gestionar sus negocios ha tenido cierta influencia en el desenlace del capítulo de Air Comet, que puede convertirse en el primero de una serie.

De hecho, hace trece años, empezaron a a aparecer los primeros síntomas que indicaban cierta dejación de responsabilidades por parte de Díaz Ferrán. Y es que, como recuerda Ignacio Vidal-Folch en El País, des de 1996, el grupo del presidente de la patronal ha ido acumulando una deuda de 16 millones con la Seguridad Social, que los sucesivos gobiernos le han perdonado con la simple promesa de que pagaría los atrasos.

Quizá para intentar que esta deuda no subiera más, una las reformas laborales que con más ahínco defendió Díaz Ferrán antes de la interrupción del diálogo social fue la rebaja de las cotizaciones de los trabajadores. En junio, afirmó que la patronal presentó “varios informes al Gobierno que demuestran que se pueden rebajar las cotizaciones cinco puntos sin subir los impuestos”. De momento, con las negociaciones rotas, nadie ha tomado nota de la propuesta.

De todas formas, la capacidad gestora de Díaz Ferrán empezó a ponerse a realmente a prueba cuando se inició en el sector aeronáutico. Fundó Air Comet precisamente en 1996, cuando dejó de pagar a la Seguridad Social, y tuvo su gran oportunidad para crear una gran compañía aérea cuando en 2001 se le adjudicó Aerolíneas Argentinas, hasta entonces gestionadas por la SEPI. La cesión también le reportó una ayuda estatal de 955 millones que no destinó a lo previsto, como la compra de aviones, ampliación de capital, pago de deudas, pero tampoco a sanear las cuentas de sus empresas.

La expropiación de Aerolíneas por parte del gobierno argentino fue el primer gran golpe para Díaz Ferrán, en el que podría haber perdido mucho dinero, puesto que ya había encargado nuevos aviones para renovar la flota. Un acuerdo in extremis con el gobierno argentino permitió que una parte del coste de los nuevos aparatos la asumiera el estado sudamericano.

Con los ecos de este litigio todavía resonando, Air Comet empezó a caer en picado. Desde principios de este año, la compañía dejó de pagar regularmente los sueldos pero también dejó de abonar el alquiler de los aviones, hasta que una deuda de 17 millones con el banco alemán Nord Bank (las entidades financieras son menos flexibles a la hora de perdonar deudas) precipitó su cierre.

Lo que no dijo Díaz Ferrán es tenía todavía un margen de 20 días para salvar Air Comet, pero no hizo nada. El jueves, la secretaria de Estado de Transportes, Concepción Gutiérrez Gutiérrez reveló que Díaz Ferrán rechazó proceder a un cierre ordenado de la compañía que le posibilitaba volar hasta el 10 de enero, porque Arnold Leonora, quien había firmado un preacuerdo para comprar la aerolínea, no había cumplido el primer plazo de pago, que vencía el 21 de diciembre.

Hay otros ejemplos que demuestra de que la actual crisis no son la causa de la triste situación empresarial de Díaz Ferrán. Por una parte, en 2006, el grupo estadounidense Royal Caribbean compró al grupo Marsans la división de cruceros representada por el touroperador Pullmantur por un importe global de 700 millones de euros. Fue una gran inyección de liquidez que parece que duró, a juzgar por lo que vino después, como mucho hasta 2008.

De hecho, ya a finales del año pasado, Díaz Ferrán puso en venta su empresa de transporte por carretera, Trapsa, para obtener liquidez. El responsable de Marsans pedía inicialmente 100 millones de euros, curiosamente la misma cantidad que debía Air Comet, pero ningún comprador se interesó por la compañía. Esta situación puede cambiar si se tiene en cuenta que hace pocos meses, el gobierno de la Comunidad de Madrid ha alargado las concesiones a Trapsa 15 meses más.

Así, pues, no hay duda de que la crisis ha afectado a las empresas de Díaz Ferrán, pero llegó cuando el grupo del presidente de la CEOE mostraba ya algunos síntomas de que las cosas no funcionaban tan bien como debían.
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