Los españoles siguen prefiriendo el efectivo…a pesar de las ventajas de la tarjeta

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El cash continúa siendo la fórmula de pago más utilizada, aunque el crecimiento en el uso de los plásticos (de crédito, más que de débito) se ha disparado debido a su comodidad

Varias personas retiran dinero de cajeros automáticos

18 de octubre de 2015 (17:43 CET)

El pago en efectivo continúa liderando las transacciones de los españoles, a pesar del auge de las tarjetas de crédito y de débito, que han experimentado un crecimiento considerable durante la última década y de la aparición de nuevos medios de pago que ya se perfilan como el futuro, señalan desde el comparador HelpMyCash.com.

Según un estudio realizado conjuntamente por el Centro del Sector Financiero de PwC y la IE Business School, el efectivo lo utilizan la totalidad de los españoles, mientras que las tarjetas de débito las usan un 90,8 %, el pago por transferencias, un 85,8 % y las tarjetas de crédito, un 76,6 %.

Aunque son menos utilizadas, según se desprende del estudio, las tarjetas de crédito han tenido más éxito que las de débito y su número ha crecido un 169 % entre los años 2000 y 2014, mientras que el número de tarjetas de débito en circulación ha disminuido un 17 % en este periodo.

Por debajo de la media europea

El número de operaciones también confirma el uso general del dinero de plástico. En 2014 se realizaron en España unos 2.500 millones de operaciones con tarjetas de crédito y débito en España que movieron alrededor de 105 mil millones de euros. Sin  embargo, el estudio de PwC señala que "en el caso de las tarjetas de crédito y débito, el número de operaciones por habitante y año (52) se ha más que duplicado en lo que va de siglo, pero sigue estando bastante por debajo del promedio de la Unión Europea (79) y queda muy lejos de los niveles de uso de los países nórdicos (más de 200 operaciones anuales)". 

Más allá de la comodidad y la seguridad que supone llevar un plástico en la cartera en lugar de dinero en efectivo, las tarjetas tienen toda una serie de ventajas que las convierten en un medio de pago muy atractivo. Los bancos y las financieras lo saben y durante los últimos años no han parado de estrenar tarjetas nuevas con ventajas de todo tipo.

Ventajas competitivas

La devolución de una parte del importe de las compras es una de las ventajas más recurridas. Consiste en devolver al titular de la tarjeta un pequeño porcentaje de lo que ha gastado, normalmente entre un 1 y un 5 %. Lo ideal es que la devolución se aplique sobre el importe de todas las compras, aunque algunas tarjetas solo lo practican sobre las compras pagadas a plazos. En esos casos hay que valorar si sale a cuenta, ya que el tipo de interés por fraccionar la compra será más alto que el descuento, aunque pueden ser interesantes para aquellas personas que acostumbran a aplazar los pagos habitualmente.

Son muchas las tarjetas que incluyen esta ventaja, como la Nueva Visa Barclaycard que, además de ser gratis y no requerir cambiar de banco, devuelve el 1 % de todas las compras, sean a plazo o no, o la Tarjeta Obsidiana que bonifica el 5 % de todas las compras aplazadas y, al igual que la anterior, también es gratis y no requiere cambiar de banco.

Descuentos en comercios

Otra de las ventajas más habituales son los descuentos en comercios. Por ejemplo, la Tarjeta bancopopular-e descuenta hasta un 30 % en miles de establecimientos y, además, regala 25 euros tras la primera compra o retirada de efectivo. Las tarjetas de ING Direct, gracias al servicio Shopping Naranja, permiten ahorrar en multitud de marcas como Amazon, Starbucks o Just Eat y disfrutar de un 3 % de descuento en las gasolineras Galp y Shell.

Los seguros gratis también son otro gancho para ganar clientes. Los más habituales son las pólizas de cobertura de accidentes, las de asistencia en viajes y la cobertura antifraude, pero se pueden encontrar tarjetas con otros seguros como la extensión de la garantía de las compras.

Financiación de las compras

No hay que olvidar la ventaja estrella de las tarjetas de crédito, la posibilidad de financiar las compras. Un método de pago muy útil cuando se quiere realizar una compra de importe abultado y se quiere ir pagando poco a poco. En estos casos es importante fijarse en el tipo de interés y pagar el máximo posible durante el mínimo tiempo, ya que si se paga un tanto por ciento de la deuda muy reducido al mes o se escoge un plazo muy largo, los intereses pueden aumentar sobremanera.

Otra ventaja, quizá menos conocida, es la posibilidad de conseguir dinero rápido. Las tarjetas de crédito están asociadas a una línea de crédito, es decir, una cuenta con fondos que la entidad pone a nuestra disposición y que debemos devolver. Cuando se realiza una compra a crédito, lo que se hace es tomar prestados una parte de esos fondos, que no son nuestros, y devolverlos en una fecha pactada, con o sin intereses. En lugar de tomar prestados esos fondos al hacer una compra, también se puede acudir al cajero y retirar una parte en efectivo. Eso sí, habrá que pagar una comisión y devolver el dinero a tiempo con intereses. 

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