Los minoritarios de Dogi en pié de guerra

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03 de julio de 2009 (10:45 CET)

La situación de concurso de acreedores que afecta a la sociedad textil catalana Dogi ha puesto a los accionistas minoritarios en pié de guerra. Han decidido organizarse y sindicar los títulos que tienen en la compañía para poder realizar un seguimiento de la gestión mientras la empresa mantenga suspendida su cotización en bolsa.

Hasta este momento se han añadido a la acción común un total de 72 accionistas que juntos representan el 3% del capital. El grupo ha comunicado su iniciativa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. En la nota enviada al regulador indican que su actuación tiene como objetivo “impulsar el mantenimiento del valor futuro de la acción de Dogi”, según informa Finanzas.com.

Los responsables del movimiento han indicado que su intención es mantener el grupo mientras Dogi no cotice. Posteriormente, los accionistas podrían vender por separados sus participaciones cuando se levante la suspensión sobre los títulos de la sociedad.

El 27 de mayo pasado las acciones de Dogi quedaron suspendidas de cotización al pedir la sociedad el concurso voluntario de acreedores, antigua suspensión de pagos. El pasivo declarado en aquel momento llegó a los 43 millones de euros. Una vez que el juzgado mercantil número 5 de Barcelona aceptó la petición, la empresa se puso manos a la obra para reducir su endeudamiento y sus costes, para lo que prepara un importante ajuste de personal.

ERE y desinversiones

El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) no se ha hecho público, po rlo que no se han desvelado sus efectos en la plantilla. Pero el consejero delegado de la textil, Jordi Torras, ha empezado a gestionar cuestiones como las desinversiones. Así, se ha reducido la participación de la empresa catalana en la join venture que la sociedad tiene en Sri Lanka, Digui EFA, que pasará del 50 al 40,8%. Además estudia reducir o vender participaciones y podría vender filiales propias en Estados Unidos, Alemania, y China.

Dogi notó con fuerza la crisis a partir de que el julio de 2008 fracasó una ampliación de 24 millones de euros, lo que dejó la compañía prácticamente sin recursos propios.
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