MAFO ‘resucita’ la venta de la CAM con las mejores condiciones de la historia

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SUBASTA

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España

27 de septiembre de 2011 (21:25 CET)

Santander, BBVA y Caixabank ya no ven en la posible compra de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) un castigo, sino una oportunidad. La decisión del Banco de España de excluir el multimillonario agujero de los préstamos con promotores de la CAM del cálculo de los fondos propios abarata extraordinariamente la operación. El resultado es que los potenciales compradores se enfrentan a una oportunidad histórica: una subasta en las mejores condiciones de la historia de la banca española.

“Nunca se ha visto nada igual. A pesar de la terrible situación de la CAM, el comprador daría un bocado extraordinario a la cuota de mercado en España a cambio de los alrededor de 2.000 millones de ampliación de capital que exigirá la adquisición. Con las condiciones anteriores, era el doble”, aseguran en un banco de inversión internacional que compara la subasta de la CAM con la de Banesto: “En 1994, Santander pagó 1.885 millones de euros y se quedó con el liderazgo bancario en España. Para algunas entidades perder la CAM es reforzar a sus enemigos a sabiendas de que posiblemente ya no se presentará otra oportunidad así”.

La operación, que estaba en punto muerto hace 48 horas, se ha reactivado a pesar de que los vencimientos de deuda de la CAM -1.413 millones en la segunda mitad de 2011 y 5.925 en 2012- son un gran obstáculo. Pero en juego hay unos recursos de clientes muy golosos de unos 53.000 millones de euros que, con el muy generoso esquema de protección de activos (EPA) que ha puesto sobre la mesa el Banco de España, ha invitado a las entidades financieras españolas a cambiar de criterio sobre la operación.

Los tres pretendientes

En definitiva, Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha ablandado las condiciones de la operación para reconducir la situación hasta el que fue el punto de partida: que los tres grandes bancos españoles, los únicos con músculo para afrontar la operación, valoren seriamente la compra de la CAM. La Caixa –que no ha movido ficha alguna en la reestructuración del sector salvo la testimonial absorción de Caixa Girona-, Santander y BBVA están estudiando el cuaderno de venta diseñado por Merrill Lynch y este miércoles expresarán su interés por seguir adelante en el proceso de subasta.

Otros medianos como Sabadell o Popular seguirán sus pasos, aunque su interés real en la operación es sencillamente cero. La ampliación de 2.000 millones supondría elevar el capital un 54% y un 42% respectivamente, una posibilidad sencillamente impensable por su tamaño y con la percepción sobre la banca española en mínimos históricos. Las cajas más saneadas –las vascas- y algún fondo de capital riesgo podrían presentarse también. Y entre los bancos internacionales que operan en España, Barclays parece el único candidato posible.

Miedo a la bolsa


Desde fuentes cercanas a los grandes bancos se asegura que el gran problema de los potenciales compradores que cotizan en bolsa es cómo explicar a los inversores la compra de la CAM sin sufrir un fuerte impacto en la cotización a corto plazo. “Si esta subasta se hubiera planteado hace seis meses, hubiera sido distinto. Ahora, en pleno debate sobre la recapitalización del sector y los precios muy castigados ya, es difícil vender una historia de reestructuración como la de la CAM, por mucho que las condiciones sean muy favorables”.

En este escenario, los posibles compradores que hoy den el sí quiero a su participación en el proceso tendrán cuatro meses para analizar al detalle las cuentas de la CAM y presentar sus ofertas. Está previsto que Merrill Lynch realice un corte entre las entidades interesadas en los próximos días para simplificar el proceso y centrar los esfuerzos en aquellas que realmente tienen músculo para afrontar la compra de la caja alicantina.
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