Merkel rechaza aplicar medidas de crecimiento

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ZONA EURO

Rajoy y Merkel saludan a las puertas de Moncloa

16 de enero de 2013 (21:47 CET)

El 'no' sigue instalado en el Gobierno alemán. El ministro federal de Economía, el liberal Philipp Rösler (FDP), ha rechazado la aplicación de medidas extraordinarias para impulsar el crecimiento económico en Alemania, como ha pedido el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

El argumento es que esos paquetes de estímulo no deben financiarse a través de más crédito, y que los planes de ajuste en todos los países de la zona euro se deben mantener. El posicionamiento de Alemania contrasta con buena parte del discurso académico e institucional, de organismos como el propio FMI, que ha constatado que las políticas de austeridad han sido contraproducentes. Pero la cancillera Angela Merkel no se mueve.

Rajoy, keynesiano

La tesis de Rajoy se enmarcan claramente en las políticas de carácter keynesiano. Se trata, según el presidente del Gobierno, de que cada país en la Unión Europea haga lo que pueda hacer para el conjunto. España no puede iniciar ningún proyecto de crecimiento, porque el problema es reducir el déficit, sin incurrir en mayor gasto. En cambio, según Rajoy, otros países sí pueden hacerlo, como Alemania. La reacción alemana es clave, y si los alemanes comienzan a verse castigados, será una buena noticia para España, porque obligará a Merkel a actuar.

El punto de partida de Alemania es que la crisis económica europea viene provocada por un exceso de déficit, y que ahora toca purgar ese gasto público que ha engordado, en los dos últimos años, la deuda pública. Pero en el caso de España, de Irlanda y también de Portugal, el déficit no fue el catalizador de la crisis. El déficit público se produjo cuando el poder político se vio en la necesidad de paliar los efectos de la crisis. Sí existe un gran endeudamiento del sector privado, y, ahora también, del sector público.

Alemania no crece


El hecho es que Alemania está padeciendo su propia receta. Porque la austeridad en la periferia europea implica problemas a corto y medio plazo para el corazón europeo. Alemania ha experimentado un descenso en las exportaciones en la zona euro que comienza a ser un problema para el conjunto de su economía.

Y ya se ha notado. En el último trimestre del 2012, el PIB alemán se contrajo un 0,5%. Las previsiones se han reorientado, y Alemania sólo crecerá en 2013 un 0,4%, en lugar del 1% que se había fijado.
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