¿Necesita España todavía un rescate?

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RECESIÓN

Mariano Rajoy, en el Congreso./EFE/Paco Campos

12 de abril de 2013 (00:34 CET)

España sigue sumida en la recesión, y el posible crecimiento económico se aplaza al próximo año, aunque se podría producir alguna mejora a finales de 2013. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya ha dado síntomas de una cierta impaciencia, al reclamar al Banco Central Europeo que actúe con mayor determinación, como lo hacen los bancos centrales, sea el Banco de Inglaterra, la Reserva Federal, o el Banco de Japón, que ha decidido inundar de liquidez el mercado japonés.

Rajoy se siente incómodo ante una nueva advertencia de la Comisión Europea, que ha pedido mejoras en la economía española.

Esas reformas se asocian a la flexibilidad que otorgará Bruselas sobre el déficit de 2013 y 2014. Si se cumple, y si se sigue la “dirección correcta”, como asegura el vicepresidente de la Comisión, Olli Rehn, se presentará un plan más flexible. Esas reformas, sin embargo, ya se están cocinando. El Gobierno presentará el 26 de abril reformas estructurales, con una nueva reforma laboral, medidas para garantizar que la seguridad social sea sostenible, y una revisión del sistema impositivo.

Incertidumbre y rescate

Esa incertidumbre, que la sufren especialmente las comunidades autónomas, las que prestan los servicios del estado de bienestar, educación, sanidad, y servicios sociales, es la que ha llevado al consejo asesor económico del President Artur Mas, el Carec, a presentar un informe sobre la conveniencia o no de que España se acoja a un rescate preventivo.

El informe acaba inclinándose por pedir ese rescate, que aportaría “confianza” para que el crédito llegara a la economía real, a las pequeñas y medianas empresas. El argumento principal es que la prima del riesgo sigue siendo muy elevada, y que las empresas españolas compiten con las europeas, principalmente con las alemanas, con unos tipos de interés a la hora de financiarse muy inferiores.

¿Pero, justo ahora España necesita ese rescate? Los expertos y analistas consultados creen que esa posibilidad ha pasado de largo, aunque sea un mecanismo, el rescate preventivo, que siempre pueda estar al alcance del Gobierno español.

¿El próximo en caer?

La Comisión Europea vigila, advierte, pero también puede abrir la mano. A finales de abril decidirá los nuevos objetivos de déficit. El catedrático de la Columbia Business School, Tano Santos, que esribe habitualmente en el blog de Fedea, Nada es gratis, se pregunta quién será el siguiente país en caer, después de Chipre, y menciona a España, pero de la misma forma también se refiere, tras un análisis detallado, a Eslovenia, a Malta y Luxemburgo –“por los tamaños de sus sectores bancarios” y a Francia, ante la posibilidad de que “se hunda en una profunda crisis”.

El hecho es que el Tesoro español, por la determinación del Gobierno español de anticiparse ante posibles turbulencias, ha colocado buena parte de las emisiones de deuda previstas para todo el año. Durante el primer trimestre ha conseguido un buen colchón. Y ha colocado 74.916 millones de euros en letras y bonos públicos, es decir, la mitad de los vencimientos de deuda previstos para todo el año, y que alcanzan 155.657 millones de euros.

Todo ello ha dejado el bono a diez años en el 4,7%, el nivel más bajo desde 2010. El Tesoro ha alcanzado en el mes de marzo 47.842 millones de euros. Esa cuenta, dipositada en el Banco de España, era sólo de 19.035 millones en el mes de agosto de 2012. En aquel momento, España sí estuvo a punto de ser rescatada.

Mejora de la competitividad

El analista Alejandro Varela, de Renta 4, mantiene una máxima desde hace meses: “Dije que España no iba a ser rescatada, y me reafirmo”. ¿Por qué? Para Varela, el sistema financiero español, aunque no ha acabado todo su proceso, sigue la vía correcta, y la economía española “está ganado competitividad”.

Varela admite que esa mejora se debe, en gran medida, a que muchos trabajadores se han quedado fuera del mercado laboral, pero incide en que los costes laborales de Francia, por ejemplo, “casi doblan a los costes laborales de España”, y eso “acabará beneficiando a la economía española”. El problema es saber cuándo se va a producir el cambio de ciclo. “Hay que esperar, y esto está siendo muy duro, pero va a pasar, España comenzará a crecer”.

Prima de riesgo estable

Soledad Pellón, analista de mercados de IG, mantiene que España ha logrado una prima de riesgo estable. “No hay motivos ahora para un rescate preventivo”, insiste. El gran problema es el endeudamiento privado. “Es evidente que es muy elevado, y que, en momentos de recesión, desde el inicio de la crisis, se ha reducido poco”.

Oriol Amat, catedrático de Economia de la UPF, y miembro del Carec, por tanto, copartícipe de ese informe que se inclina por ver más ventajas que inconvenientes en el rescate, asegura que hay una tendencia positiva. “En los últimos meses es cierto que el Tesoro está obteniendo los recursos que necesita y a un coste cada vez más bajo, aunque el coste sigue siendo alto, y, por tanto, el coste que debe pagar el Tesoro debería seguir bajando”. Amat incide en que si esa tendencia se mantiene, “es posible que no sea necesario el rescate, y parece que vamos por el bueno camino”.

Japón enseña el camino

La salida para España, sin embargo, llega de Oriente. Pellón le da mucha importancia a la decisión del Banco de Japón de apostar por una oferta monetaria enorme, que doblará el PIB japonés en dos años. Esa inyección de liquidez provocará que los inversores pongan su atención en Europa, y en los países períféricos, que ofrecen una mayor rentabilidad.

Ese ejemplo de Japón, además, dará alas a los partidarios en Europa –ahora ya el propio Mariano Rajoy, ayer un austero, hoy partidario de una mayor flexibilidad-- de aplicar políticas de crecimiento, con el objetivo de postergar en el tiempo la reducción de los déficits públicos.

Varela recuerda que España tiene todavía una deuda pública razonable, no llega al 90% del PIB. Italia, o el propio Japón pasan con creces del 100% del PIB.
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