¿... o medio vacío?

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21 de agosto de 2009 (19:43 CET)

El FMI ha anunciado la salida oficial de la crisis, pero la situación todavía ofrece demasiados claroscuros como para dar por zanjada la recesión.

España sigue sin salir. El Banco de España y el gobierno han constatado la moderación que experimenta la caída de la actividad económica, pero la contracción continúa. El último trimestre se cerró con un crecimiento del PIB del –0,1% mientras otras economías europeas comenzaban a presentar datos postivos.

No obstante, y pese a que Francia, Alemania o incluso Japón hayan dejado atrás las tasas negativas de crecimiento, nadie prevé tasas de crecimiento altas, si no más bien un crecimiento bastante plano. Incluso hay voces, como la de Greenspan, expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, que advierte de una posible recaída den 2010, dado que al proceso de crecimiento “le faltan piernas para sostenerse”.

Los datos del paro semanal en Estados Unidos han sentado como un jarro de agua fría. El desempleo ha crecido en 15.000 personas respecto a la semana anterior, hasta las 576.000, un dato que ha sorprendido a todos los analistas, que esperaban una logera recuperación.

Mientras tanto, el país sigue viendo caer a gigantes de su sistema financiero pese a los esfuerzos de la administración Obama. El último, el Colonial BancGroup, que ha sido la mayor quiebra del año en Estados Unidos y eleva el número de entidades fallidas en 2009 a cerca de 80.

En España, con un sistema bancario elogiado por propios y extraños, comienzan a surgir voces que auguran próximos derrumbes y critican la laxitud del Banco de España. El alcance de la crisis inmobiliaria escapa a cualquier pronóstico que se haya realizado y sus tentáculos acabarán por afectar al sistema financiero de todo el continente europeo, tal y como vaticina el informe de la firma de análisis británica Variant Perception.

Así, desde el extranjero, la percepción de la particular gravedad de la crisis en España escapa a los mensajes de optimismo que se intenta lanzar desde dentro. S&P ha sido la última en unirse a esta tesis y ha advertido de un posible recorte en los ratings de las autonomías ante su elevado endeudamiento.

Otros indicadores como la inflación están en mínimos históricos, con el fantasma de la deflación preparado para entrar en escena. El consumo interno se prevé que caiga hasta cuatro veces más que en el peor momento de la crisis de principios de los 90, según un reciente informe de Caixa Catalunya, y el paro, pese a los tres meses seguidos de bajadas, no parece consolidar una tendencia claramente descendente, sino que más bien se espera que durante el otoño vuelva a crecer.

Y si pudiera parecer poco, uno de los factores que puede retrasar la salida de la crisis es el propio pesimismo de la población. Un reciente estudio de opinión de la firma WIN, ha constatado que el pesimismo sobre la evolución de la economía está generalizado. La mayoría cree que lo peor está por llegar.
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