Obama confirma que se limitarán los salarios de escándalo

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04 de febrero de 2009 (12:33 CET)

El presidente estadounidense, Barack Obama, aseguró que el miércoles anunciará límites a los sueldos de ejecutivos de empresas financieras que acepten ayuda estatal, luego de la indignación que generó el pago de bonos a ejecutivos de Wall Street la semana pasada. “Una de las cosas que vamos a hacer mañana es hablar sobre la necesidad de controlar las compensaciones ejecutivas para empresas que están recibiendo dinero del gobierno federal”, dijo Obama en una entrevista con la cadena NBC.

El presidente sostuvo que es un deber “no vivir en la opulencia” cuando los contribuyentes están ayudando. Obama apuntó, el jueves pasado, contra los ejecutivos de Wall Street, a los que acusó de cobrar unas primas que son un “escándalo”, ya que, a pesar de la crisis que sacude el sistema financiero, las compañías estadounidenses pagaron 18.400 millones de dólares (14.411 millones de euros) en bonus a sus empleados en 2007.

Retribuciones de escándalo

Dos sectores que han situado sus salarios entre los mayores de la historia, en plena vorágine de deuda barata y abundante, han sido el capital riesgo y los hedge fund. Sólo apostando a la baja en previsión de la crisis subprime, se calcula que John Paulson, uno de estos ejecutivos, pudo ganar más de 5.000 millones de dólares. No en vano, el Congreso americano, les obligó a él y a otros especuladores del parqué, como el magnate húngaro George Soros, a declarar sobre su actuación e influencia en la crisis financiera. De hecho, los llamados osos de la bolsa (famosos por apostar a su caída) están bajo la vigilancia de la Administración Obama y se espera un cambio regulatorio en ambos sectores, que cambie su fisonomía.

En las empresas no financieras, la tendencia fue similar, aunque más moderada. Según un estudio de Associated Press sobre las 500 compañías del índice Standard & Poors, parecido fue el caso de Rick Wagoner, cuya compañía, General Motors, anunciaba despidos de 74.000 empleados mientras él se subía el salario un 64%. No extraña que cuando él y otros ejecutivos del motor fueran a pedir ayudas públicas al Gobierno de EEUU, alegando que están al borde de la bancarrota, Obama les pidiera al menos que dejaran el jet privado aparcado la próxima vez y cogieran un taxi.
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