Obama impone a los altos directivos un sueldo máximo de 500.000 dólares

Sin título

04 de febrero de 2009 (19:54 CET)

Ya es una realidad, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha anunciado este miércoles la imposición de un límite de 500.000 dólares (unos 390.100 euros, lo que cobra el propio presidente) para los sueldos de los directivos de los bancos que se acojan a partir de ahora a las ayudas del Estado.

Obama ha vuelto a criticar las primas que han recibido los directivos de Wall Street (más de 18.000 millones en 2008), situación que ha calificado de nuevo de "vergonzosa" y ha añadido "que estos ejecutivos se recompensen de esta manera no es sólo de mal gusto sino que es una mala estrategia y no lo voy a tolerar". Obama asegura que que quiere acabar con "la cultura del autointerés y las ganancias a costa de los demás" y ha pedido "responsabilidad"a los directivos.

Los directivos no podrán recibir ningún emolumento extra, en forma de bonus o similar, más allá del pago con dividendos. Si cobran algo más, será en forma de acciones que sólo podrán hacer efectivas cuando la empresa haya devuelto la ayuda recibida con intereses.

De esta manera, Obama retoma el ritmo de la actividad política tras el aciago día de ayer, en el que dos de sus candidatos a ocupar importantes cargos renunciaron a sus cargos por problemas con el fisco. El presidente ha realizado el anuncio acompañado de su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, que también ha tenido que dar explicaciones por problemas fiscales.

Según ha informado el presidente, el plan será aplicable sólo a aquellas compañías que a partir de ahora reciban cantidades "excepcionales" de dinero y no tendrá efecto retroactivo, con lo que no afecta a grandes empresas que ya han sido 'rescatadas', como Citigroup (cuyo presidente Vikram Pandit, cobró una prima de 3,1 millones en 2008) o la compañía de seguros American International Group Inc, que sí deberán someterse, sin embargo, a una mayor vigilancia de sus actividades.

Por otro lado, el equipo de Obama sigue trabajando para lograr la aprobación por parte del Senado del plan de estímulo de más de 800.000 millones de dólares, a pesar de las críticas de los republicanos, que creen que supone un gasto público demasiado grande y que debería tener una mayor reducción fiscal. Un retraso en la aprobación del plan se "convertiría la crisis en una catástrofe", ha advertido el presidente de EEUU en la rueda de prensa.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad