Obama negocia a contracorriente

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CRISIS

Barack Obama, presidente de Estados Unidos

29 de diciembre de 2012 (10:38 CET)

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se muestra optimista ante el reto con el que cerrará 2012 y arrancará 2013. En menos de tres días, Estados Unidos (EEUU) podría sufrir un incremento de los impuestos que afectaría al conjunto de la población sin excepción. Lo que han denominado ‘abismo fiscal’ no le quita el sueño al presidente estadounidense, quien tras una reunión con los cuatro líderes del Congreso, se ha mostrado “moderadamente optimista”.

La masiva subida de impuestos y recortes de gastos llevaría a la potencia económica a la recesión. Por eso, si Obama no consigue alcanzar dicho acuerdo entre los líderes demócratas y republicanos, quiere que su propuesta se someta a votación en ambas cámaras (la de los Representantes y la del Senado) para evitar un fracaso político y, sobre todo, económico.

Abismo fiscal

El conflicto económico se remonta a agosto de 2011, cuando el presidente de EEUU acordó con la mayoría republicana en la Cámara una serie de medidas con las que hacer frente al déficit del país, aunque se prorrogó a después de las elecciones la firma del acuerdo. En concreto, aprobaron recortes en el gasto federal y un aumento de los impuestos que ascendería a los 700.000 millones de dólares --500.000 millones de euros--. Este incremento impositivo entraría en vigor de manera automática el primer día del año.

Obama ha comparecido ante los medios tras el encuentro bipartidista. Y ha asegurado que tanto Harry Reid (del partido Demócrata) como Mitch McConnel (del republicano) trabajarán a contracorriente para que en las próximas 24 horas alcancen un acuerdo que cuente con el apoyo de ambas cámaras, según ha informado EFE.

"Si no se puede alcanzar un acuerdo para presentar un plan común entre Reid y McConnell pediré a Reid que presente un paquete básico al pleno (del Senado) para su votación", ha asegurado Obama.

Alternativa

La Casa Blanca afronta este difícil reto proponiendo una alternativa que pasa por no subir dichos impuestos a la clase media. Además, quiere extender las prestaciones por desempleo para dos millones de beneficiarios y que caduquen las exenciones impositivas a los ingresos superiores a los 250.000 dólares anuales.

Enfrente tiene a unos republicanos que quieren evitar a toda costa un incremento de los impuestos y que proponen drásticos recortes del gasto público. En las próximas horas se verá si ambas partes consiguen alcanzar el tan deseado acuerdo y con él, salvar la economía americana de su propio abismo.
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