Ramon Salabert

21 de marzo de 2009 (11:32 CET)

Primero, el presidente del gobierno tiene que aceptar sus limitaciones para afrontar los problemas de la situación actual.

Segundo, el estado del bienestar cuesta dinero y para mantenerlo en ciertas condiciones hay que tomar ciertas medidas, con las que la gente le empezaría a darle valor que tiene.

Tercero. Se tendrían que forzar acuerdos sólidos con la UE. Hay temas monetarios, fiscales y de infraestructuras que dependerán básicamente de los acuerdos que se tomen en este marco. España no tiene suficiente margen de maniobra para hacer cosas por su cuenta. Estamos en un marco de emergencia europea, y los países motores de la UE tendrían otra vez que liderar acuerdos serios sobre el futuro que tenemos que proyectar.

Por otra parte, la dialéctica sindicatos-empresarios-gobierno está trasnochada. A mí algunas polémicas me recuerdan a las que había a principios de siglo pasado. ¿Qué hay que pedir a los empresarios? ¿A qué tipo de empresarios: a los que trabajan bien, son morales y cobran lo que tienen que cobrar y son un modelo de excelencia o a los otros, que hacen cosas que no se ajustan al modelo de empresario?

A los sindicatos, hay que pedirles que piensen en clave de futuro, no sólo proteger al que trabaja sino que hay que hacer viable un futuro laboral para mucha gente que entra en el mercado laboral, que tienen otras especialidades y que tienen que tener un recorrido. No se puede ser corporativo y mantener a ultranza determinadas posiciones.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad