Ramoneda dedica tenues criticas a la venta de Agbar a un grupo francés

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La compara con la fallida operación de Gas Natural y Endesa

27 de octubre de 2009 (16:58 CET)

Josep Ramoneda, intelectual vinculado al grupo Prisa, ha sido uno de los pocos que se ha atrevido a manifestarse de forma crítica respecto a la operación de venta de Aguas de Barcelona a la multinacional francesa Suez, protagonizada por La Caixa, entidad crediticia de amplio arraigo en Catalunya.

En su articulo, Ramoneda explica que la venta de una empresa de la importancia estratégica de aguas de Barcelona a una sociedad extranjera ha causado un malestar difuso entre la sociedad civil catalana.

La venta, según constata el articulista, no ha agradado al gobierno catalán, aunque asegura que la relación desde siempre entre la Generalitat y la Caixa es asimétrica en favor de la entidad de ahorros.

Lo explica Ramoneda al indicar que quien más quien menos, en una sociedad sin grandes multinacionales, la existencia de una empresa como La Caixa impone un respeto reverencial, porqué “ningún gobernante puede excluir que un día que un día tenga que acudir a la Caixa para resolver algún problema de liquidez”..

La importancia ciudadana y económica de la Caixa ha hecho que el conjunto de la sociedad catalana tenga a este gigante financiero en un alto nivel de estima, lo que hace que Ramoneda se pregunte por la falta de sensibilidad de la entidad de ahorros al plantear una operación como la venta de Aguas de Barcelona. Sugiere que una empresa como esta “es demasiado importante” para un país pequeño como Catalunya para “ponerla alegremente” en manos extranjeras.
Ante los razonamientos meramente economicistas, el colaborador del grupo Prisa argumenta que ante un caso parecido: el veto del gobierno central a la OPA de Gas Natural sobre Endesa y las criticas que se vertieron en aquel momento por la preferencia del ejecutivo del PP por una empresa italiana en vez de la sociedad catalana. En este sentido Ramoneda remarca que a diferencia de lo que pudiese pensarse la Caixa no ha tenido presiones de ningún tipo para vender Agbar.

El articulo de Ramoneda termina insistiendo en el hecho de que una entidad con un nivel de representatividad ciudadano tan importante como es la Caixa, sin presión de los accionistas, debería tener un alto nivel de sensibilidad para atender razones de interés general.

A riesgo de parecer demagogo, Ramoneda culmina su medido articulo asegurando que los sufridos consumidores catalanes quizás no sepan donde ir si finalmente falla el suministro de electricidad, en manos italianas, o si se dan problemas en el aprovisionamiento de un servicio esencial como el agua.
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