Roubini advierte al dólar de que podría ser derrotado por el renminbi chino

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20 de mayo de 2009 (14:19 CET)

Nouriel Roubini, profesor de Economía en la Escuela de Negocios Stern de Nueva York, lo ha vaticinado: el status del dólar americano como divisa de referencia mundial corre peligro. Y viniendo del gurú que ya advirtió del peligro de las hipotecas subprime y de las nacionalizaciones de bancos, hay que tomarlo en serio.

En un artículo publicado en The New York Times, Roubini señala que “más pronto de lo que creemos” el dólar podría ser sustituido por otras divisas y señala al renminbi chino como el relevo más probable. Sobre el gigante asiático apunta Roubini que es “un país acreedor con un gran superávit por cuenta corriente, un reducido déficit presupuestario, un porcentaje de deuda pública sobre el PIB mucho menor que el de Estados Unidos y un sólido crecimiento”, con lo que está en una situación de partida muy favorable.

Potencias como China y Rusia ya demandaron en la última reunión del G-20 la sustitución del dólar por una cesta de divisas con respaldo real, dada la abultada deuda tanto pública como privada de Estados Unidos y su acuciante necesidad de financiación exterior. Entre estas divisas, China quiere colocar el renminbi, aunque para ello, en primer lugar, debe emprender aún una serie de medidas para que su moneda pueda alcanzar el status de divisa de reserva.

Entre estas reformas, Roubini incluye “levantar las restricciones a la entrada y salida de capitales del país, hacer la moneda totalmente convertible para estas transacciones, continuar sus reformas financieras a nivel doméstico y dar más liquidez a su mercado de bonos”.

La sustitución de dólar como divisa de referencia en favor del renminbi tendría efectos muy negativos sobre la economía norteamericana. Uno de las consecuencias que Roubini prevé es la pérdida de la capacidad de Estados Unidos para financiar de forma asequible sus déficits comercial y presupuestario. Sin el dólar como divisa de reserva, el país tendría que “pagar más por los bienes importados y subirían los tipos de interés para deuda tanto pública como privada”.

Todo ello, asegura Roubini, podría conducir a una contracción del consumo y la inversión y, en consecuencia, a un menor crecimiento, para lo que insta a Estados Unidos a “cambiar sus prioridades” en cuanto a modelo de crecimiento económico y dejar de un lado tanta “construcción innecesaria e innovación financiera tóxica”.

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