Ruíz Mateos compra la fábrica de Kraft en Maó

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La operación no incluye la marca El Caserio

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08 de mayo de 2009 (13:02 CET)

La multinacional alimentaria Kraft Foods ha alcanzado un acuerdo con Nueva Rumasa para la venta de su planta de Maó y las marcas de queso fundido Tranchettes, Santé y Quesilettes, informaron ambas compañías en un comunicado conjunto.

   La operación, en la que no está incluida la marca El Caserío, está sujeta al habitual proceso de auditoria legal y financiera ('due dilligence') y será efectiva el próximo 30 de junio como fecha límite.

   El grupo de la familia Ruiz Mateos ha asumido el compromiso de mantener los puestos de trabajo de este centro, que ocupa a 164 trabajadores fijos.

La compra de la planta de Kraft en Menorca por parte del grupo creado por Ruíz Mateos, si finalmente se concreta, dará un respiro importante a la economía de la isla balear. La multinacional anunció el cierre de la fábrica de Maó a mediados de diciembre pasado y desde entonces en diversos ámbitos se han hecho gestiones para evitar la catástrofe que para la economía de la isla implicaría la clausura de la planta.

Cuando se anunció el cierre, Kraft dijo que se llevaba a Bélgica la producción de la fábrica balear, lo que hubiese implicado la pérdida de 180 puestos de trabajo de manera directa y de hasta 400 de manera indirecta.
La venta de la planta de Maó la enmarcó Kraft en un proceso de reestructuración de sus instalaciones en toda España, de forma que la fábrica de Montornés del Vallès también se veía afectada por la medida.

La marcha de Kraft tiene que ver con la desaceleración del entorno económico, lo que se sumó a un exceso de capacidad productiva de sus fábricas en España y del resto de su red europea.

El Caserío fue comprado por Kraft en 1992 por 180 millones de euros. En aquel momento facturaba 60 millones y tenía 320 trabajadores.

La existencia y funcionamiento de la fábrica de queso en Menorca es clave para la subsistencia de la ganadería vacuna de Menorca. Se calcula que unas 300 vaquerías suministran a la fábrica de Maó.

Nueva Rumasa está en una posición compradora fruto quizás de la campaña de financiación que realiza en muchos medios de comunicación. Fiel a una práctica arraigada, Ruiz Mateos intenta comprar empresas en situación de apuro y reflotarlas para después integrarlas en su grupo. En este sentido fue sonada la propuesta de comprar Caja Castilla la Mancha y trasformarla en un banco.
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