Salgado y Mafo relegan a Bankia a ser un valor de segunda en bolsa

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3,75€ LA ACCIÓN

18 de julio de 2011 (18:29 CET)

“En condiciones normales la salida a bolsa de Bankia se habría suspendido hace una semana. Pero la operación no ha tenido nada de normal, porque han obligado al banco a salir de cualquier manera y por lo tanto a malvenderse. Esta oferta pasará a la historia por convertir lo imposible en posible a cambio, claro, de regalar la entidad”, afirman en fuentes cercanas a la operación.

Lo cierto es que cuando Bankia empiece a cotizar en bolsa el miércoles día 20 lo hará con un valor de apenas 7.000 millones de euros lo que le convierte en el decimotercero valor del Ibex. Es decir que será más pequeño que la constructora ACS, se situará en el mismo nivel que su socio Mapfre y valdrá menos de la mitad que su competidor CaixaBank, a quien supera por volumen de activos.

Por lo tanto, Bankia va a quedar relegado a un valor de media tabla en el Ibex 35. “No tiene sentido. Rato y su equipo no se planteaban un descuento superior al 50% del valor contable. Ahora tienen que afrontar que el tijeretazo llegará hasta el 73% antes de la ampliación de capital. Pero no tenía otra opción. El verdadero fracaso es para el Gobierno y para el Banco de España, que han permitido que el grupo salga al mercado en las peores condiciones posibles”, aseguran desde uno de los bancos que ha participado en la operación.

Un gigante a precio de saldo


Los expertos, que prefieren no ser citados, aseguran que el Ministerio de Economía y el Banco de España no sólo son los culpables del fracaso de la OPV, sino que han quedado en evidencia. “Dieron el visto bueno a un calendario apretadísimo para las empresas que necesitaban recapitalizarse a través de salidas a bolsa y no han reaccionado a la vista de los problemas de Grecia, Portugal e Italia. El resultado es que han permitido que los inversores profesionales cuestionen el estado de salud del sector financiero español valorando a un gigante como Bankia a precio de saldo”.

El resultado es que la entidad ha tenido que tirar lo toalla. No ha suspendido la operación como el sentido común hubiera demandado, pero ha sacrificado hasta el límite el precio y los ingresos para solucionar sus problemas de solvencia sin perder el control de la entidad. El grupo, que esperaba captar al menos 3.636 millones de euros, se quedará en 3.090 después de rebajar el precio hasta 3,75 euros.

Es decir, un 25% menos respecto al precio más alto fijado en la banda, y un 15% menos frente al más bajo, de 4,41 euros. El peaje es tremendo, pero los grandes inversores no estaban dispuestos a pagar un céntimo más. La demanda en el tramo minorista ha sido de apenas el 104% y la institucional ha superado ligeramente el 110% de la oferta tras el último gran tijeretazo. Es decir, que se ha cerrado de penalty y en el último minuto.

Los 3.000 millones son el mínimo que el grupo necesita para cumplir con las necesidades de capital que exige el Gobierno. Ha colocado el 60% entre inversores particulares y el 40% restante entre instituciones nacionales y extranjeras, que tienen plazo hasta esta mañana para confirmar sus órdenes de compra.

Escenario dantesco

El lunes 18, en un hecho sin precedentes en la historia de las OPV en España, el grupo filtró a primera hora de la mañana el precio definitivo de la operación para lanzar el mensaje a los inversores institucionales de que podrán comprar más barato. Por lo tanto, Bankia no esperó como es preceptivo al cierre de Wall Street para, de acuerdo con los bancos que lideran la operación, comunicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el hecho relevante con el precio final.

“Es otra demostración más de que Bankia ha actuado a la desesperada. Hay que guardar las formas, pero a la vista de que la prima de riesgo se disparaba por encima de los 350 puntos básicos y de que la operación corría peligro, han tenido que salir a apagar el fuego. No se ha visto nada igual nunca”, asegura un veterano banquero curtido en mil salidas a bolsa.
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