Sorpresa y estupor en la CECA

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19 de marzo de 2010 (18:38 CET)

Sorpresa y estupor es lo que se respira en la sede de la Confederación Española de Cajas de Ahorros tras el inesperado desarrollo de su comisión ejecutiva y su consejo el pasado miércoles en Sevilla. Nadie contaba con la posibilidad de que Juan Ramón Quintas dimitiera un mes antes de lo previsto y, sobre todo, que lo hiciera en tales circunstancias: sin poder sacar adelante a su sustituto y sin el apoyo de los responsables de las cajas con los que creía contar incondicionalmente.

La sorpresa y estupor se extiende desde el último de los administrativos al director general y primer ejecutivo de la Confederación, José Antonio Olavarrieta. La precipitación de los acontecimientos puede cuestionar en breve plazo la propia continuidad de Olavarrieta ya que su cargo es elegido por el consejo de la CECA, pero a propuesta del presidente. Dependerá, por tanto, del sustituto de Quintás la continuidad del actual director general.

¿Quién será el nuevo presidente? Parece asumido que la candidatura de Amado Franco, presidente de IberCaja, se ha desinflado. Ha quedado patente que no sólo no existía una unanimidad anunciada, sino que había una cierta resistencia a su nombramiento. Por el contrario, Isidro Fainé parece, sin duda, el mejor situado y se da por descontado que hasta el 20 de abril, fecha en la que el consejo de la CECA deberá decidir, será sometido a todo tipo de presiones para que acepte la propuesta.

Cataluña ha querido siempre tener protagonismo en el mundo financiero y ésta es una oportunidad que en opinión de muchos no se debería desaprovechar en un momento en el que se está reestructurando una parte muy importante del sector financiero español. Además, presidir la CECA supondría para La Caixa despejar para siempre aquellos fantasmas que algunos alimentaron contra Cataluña y contra la propia entidad por su apoyo a la OPA de Gas Natural sobre Endesa. El cargo supone también otros réditos no menos importantes que, difícilmente, podrá despreciar el presidente de La Caixa.

Ya es un secreto a voces que desde el Gobierno y desde el Banco de España se apoya la candidatura de Fainé como expresión de lo que se espera de las cajas del futuro: entidades más parecidas a los bancos, de mucho mayor tamaño que la media y dispuestas a desarrollarse en todo el ámbito nacional e incluso en el internacional. Es la hora de las grandes. Es el momento de La Caixa... y también de Caja Madrid.
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