Trump cede a China el liderazgo mundial del libre comercio

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La salida de EEUU del TPP supone la primera gran decisión en materia económica de la nueva administración. La potencia asiática pide paso para ocupar este vacío

Adrià Calatayud (EFE)

Varias personas ven por televisión la investidura del presidente estadounidense, Donald Trump, en un bar de Beijing, China. EFE/Wu Hong
Varias personas ven por televisión la investidura del presidente estadounidense, Donald Trump, en un bar de Beijing, China. EFE/Wu Hong

Pekín, 24 de enero de 2017 (19:00 CET)

China pide paso para llenar el vacío que deja la salida de los Estados Unidos del acuerdo de asociación transpacífico (TPP) y aprovecha para proponer sus alternativas para proseguir con la liberalización del comercio mundial. "China continúa comprometida con promover la integración económica en Asia-Pacífico, e impulsará las negociaciones para la Asociación Económica Regional Integral (RCEP) y el acuerdo de libre comercio para Asia-Pacífico (FTAAP)", afirmó este martes una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying.

Ya se sabía que sacar a los Estados Unidos del TPP era una de las prioridades del recién investido presidente, Donald Trump, y la reacción de Pekín, que quedaba fuera de ese acuerdo, no se hizo esperar con una propuesta igualmente conocida: relanzar los tratados comerciales en los que sí está presente.

El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, planteó un tercer escenario al abrir la puerta a la posible entrada de China en el TPP, algo que el gobierno chino rechazó valorar este martes, pero que un experto del Instituto de Estudios Internacionales de China (CIIS), ligado al Ejecutivo, consideró plausible. "Si se producen nuevas negociaciones sobre el TPP, no creo que haya ningún obstáculo que impida que China se sume", aseguró Teng Jianqun, director del Departamento de Estudios Americanos del CIIS, en un evento con periodistas en Pekín.

Los analistas coinciden en que, tras el giro proteccionista de la primera potencia económica mundial, casi todas las miradas se dirigen ahora hacia la segunda. "La retirada de los Estados Unidos ha creado una oportunidad para China, que no era parte de las negociaciones del TPP, para expandir su influencia en Asia", señaló la consultora Capital Economics.

Peso en el comercio asiático

Con un TPP entre interrogantes sin los Estados Unidos, el gigante asiático confía en dar un acelerón a las conversaciones del RCEP, que agrupa a los diez países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN): Australia, Corea del Sur, la India, Japón, Nueva Zelanda y China.

Las negociaciones para este tratado están en marcha desde 2013 y, tras celebrar su última ronda en diciembre en Indonesia, continuarán en la reunión convocada en Kobe (Japón) para finales de febrero y comienzos de marzo, según el Ministerio de Comercio chino. "Unos lazos más cercanos con China tienen el potencial de proporcionar un impulso significativo al resto de Asia. Para gran parte de Asia, China es ya un mercado para la exportación mayor que los Estados Unidos y sus perspectivas de crecimiento son mucho mejores", apuntó Capital Economics.

Junto a China, otros países fuera del TPP podrían verse incluidos en el RCEP si llegara a materializarse, como Corea del Sur, Filipinas, Tailandia o la India. "Mientras el TPP estaba centrado en reducir las barreras arancelarias y no arancelarias, el RCEP tiene el foco sólo en las arancelarias y muchos países de Asia ya tienen un acceso preferencial al mercado chino", analizó la consultora.

Influencia política del TPP

El gigante asiático tiene tratados de libre comercio bilaterales con la ASEAN, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, mientras que Japón, la otra potencia económica incluida en el RCEP, prefería el TPP por razones que trascienden lo económico. "El TPP va más allá del comercio, no es simplemente un acuerdo comercial", defendió Teng, del CIIS.

El gran impulsor del TPP, el expresidente estadounidense Barack Obama, nunca ocultó que la idea detrás de esta iniciativa era que fuera los Estados Unidos, y no China, quien escribiera las reglas del comercio internacional, por lo que desde Pekín se veía como una estratagema para restarle influencia en la región. "China ha estado abogando por arreglos en el comercio abiertos, transparentes y de beneficio mutuo, y creemos que las reglas del comercio deben pactarse mediante consultas como iguales", dijo al respecto la portavoz del Ministerio de Exteriores.

Y al tiempo que el gigante asiático pide turno para liderar el próximo gran acuerdo, las empresas extranjeras que operan en China reprochan a Pekín que proclame las bondades del libre comercio fuera de sus fronteras cuando mantiene muchas barreras para practicarlo dentro.
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