Una nueva moda recorre Europa: sortear casas

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20 de abril de 2009 (18:17 CET)

Empezó como un recurso desesperado de alguien que no podía pagar la hipoteca de su casa y se ha convertido ya en una moda que ha traspasado fronteras. Se trata de la lotería del ladrillo, esto es: el propietario de una vivienda vende boletos a un precio económico para sortear su casa, de manera que la persona que participa en el sorteo puede conseguir una casa por una cantidad más que módica.

Los últimos en descubrir este sistema han sido los austriacos. Traude Daniel, de Carinthia, tuvo la idea de vender 9.999 boletos de lotería en Internet, a un precio de 99 euros. En sólo unos días logró vender todos los boletos. La transferencia de dinero y los anticipos se controlaron a través de un solicitante, y el ganador recibió la información cuando se encontraba en el dentista. Una venta inmobiliaria a través de la lotería es legal en Austria siempre y cuando el anticipo esté limitado a un solo artículo.

Pero también en España ha habido iniciativas de este tipo. La primera la puso en marcha Miguel Marina, vecino de Ciempozuelos, que en mayo de 2008, imprimió participaciones de cinco euros para vender su piso de de 77 metros cuadrados, de los cuales 60 útiles, con pasillo, salón comedor, dos dormitorios, cocina, baño, aseo, terraza y tendedero. Pero Marina tuvo que echarse atrás después de que Hacienda le advirtiera de que las posibles ganancias tendría que tributar.

Precisamente para evitar estos malentendidos, Mauricio Coyago, un ecuatoriano que lleva ocho años en España, fue a Hacienda para dejar constancia de su intención de sortear su piso, situado en Huesca. Coyago pedía a cada persona interesada un ingreso de un euro en una cuenta corriente para lograr sumar los 120.000 euros que debía.

Incluso los promotores españoles lanzaron un sorteo de pisos. En diciembre, un empresario afectado por la caída del mercado inmobiliario decidió organizar un sorteo para deshacerse de unos apartamentos que no lograba vender en Santa Coloma de Gramenet, a unos cinco kilómetros del centro de Barcelona.

Esta lotería prometía un apartamento a los afortunados que hubieran pagado 50 euros por un número.El promotor catalán vendió unos 7.000 cupones por apartamento de esta lotería a 50 euros cada uno en el que se sortearon 31 apartamentos, lo que supone 350.000 euros por cada vivienda.

Finalmente, en Gran Bretaña, un londinense compró una casa recién rehabilitada para especular con ella, pero calculó mal y decidió quitársela de encima mediante un sorteo. Tenía que vender 28.000 boletos a unos 50 euros y promocionó el invento diciendo que "las probabilidades de ganar son más altas que las que ofrece un sorteo tradicional de lotería".

El sorteo de una casa, pues, se está convirtiendo en una costumbre internacional. Quizá algún ministerio de Vivienda descubra en este sistema una salida a la crisis del ladrillo y empiece a competir con el organismo de loterías correspondiente para ver quién de los dos da mejores premios.
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