USA presionó a Banc Sabadell, Santander y Repsol para que no operasen en Irán, según Wikileaks

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El Subgobernador del Banco de España, José Viñals, proporcionó información a Estados Unidos sobre las actividades de las empresas españolas

12 de diciembre de 2010 (14:52 CET)

Las revelaciones del portal Wikileaks tocan a empresas catalanas y españolas que, según los datos hechos públicos por el diario El País, fueron objeto de presiones para que o bien dejasen proyectos en marcha en Irán o cerrasen sus oficinas en Teheran. En el primer caso está Repsol, presidida por el catalán Antoni Brufau. En el caso del Banc Sabadell, la dirección de la entidad decidió después de se avisada cerrar su oficina en la capital iraní, igual como pasó con la representación del Banco Santander.

De todas las empresas españolas , la que tenía en marcha un proyecto más ambicioso en Irán era Repsol. Era el proyecto Persian LNG. El acuerdo daba a Repsol una participación del 25% mientras que la sociedad angloholandesa Shell tenía un 25% más y el resto del proyecto para explotar el yacimiento conocido con South Pars, correspondía al gobierno iraní.

Según el diario El País, justo firmarse el acuerdo empezaron las presiones por parte de la diplomacia norteamericana. El Gobierno español avisó a Repsol de las potenciales consecuencias de seguir adelante con su iniciativa. Eso pasó en 2008 y fruto de las advertencias, Repsol decidió vender su participación en el proyecto, no sin que antes el presidente de la petrolera, Antoni Brufau se reuniese diversas veces con el embajador de los Estados Unidos en España, Eduardo Aguirre.

A las presiones ejercidas directamente por las embajada de los Estados Unidos en España se unió la iniciativa de la SEC, organismo que regula los mercados en aquel país, que inquirió a Repsol sobre sus actividades en Irán y Cuba, advirtiéndo que los grupos económicos de Estados Unidos podrían tomar medidas contra compañías que hiciesen negocios con países que EEUU considera patrocinadores del terrorismo.

La SEC toma nota


Los documentos de Wikileaks revelan también que la SEC exigió entre los años 2006 y 2007 información detallada sobre las relaciones entre Banco Santander con las entidades bancarias iraníes. Esas relaciones eran muy marginales, informa El País, pero a pesar de ello suscitaron una reunión entre el viceministro del Tesoro de los Estados Unidos, Robert M. Kimmitt, con el subgobernador del Banco de España, José Viñals . Éste investigó la situación del Santander y también del Banco Sabadell y pasó los documentos a la embajada norteamericana.

Desde el Banco de España se justifican los informes con la idea de “defender y apoyar las empresas españolas” y que de lo que se trataba era de mostrar que las actividades de las empresas españolas en Irán eran muy marginales y que en ningún punto tenían nada que ver con la financiación del terrorismo.

En concreto, Santander, según los informes, estaba en un proceso de cerrar una oficina que representación que tenía en Teherán desde hacía 25 años y que daba apoyo a operaciones de comercio exterior de empresas españolas. En este sentido, se indicaba que la oficina tenía en marcha operaciones a largo plazo que no podían deshacerse de forma inmediata.

Por lo que respecta al Sabadell, su actividad se limitaba también a apoyar empras españolas en sus relaciones economías con empresas de Irán.

A mediados de 2008 y después de reuniones entre Kimmitt con el secretario de Estado de Seguridad español, Antonio Camacho, en las que el americanos instó as los bancos españoles a cerrar cualquier contacto con bancos iraníes, el presidente del Sabadell, Josep Olíu,  informó por carta a la embajada de Estados Unidos que el banco Sabadell suspendía sus actividades de la oficina de Teheran y que en la medida en que las obligaciones a largo plazo se fuesen cumpliento no se renovarían.

Igualmente, Iberia retiró un proyecto de venta de 30 aviones a Irán después de ser instada a no realizar el convenio que estaba en negociaciones.
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