Valls asegura que la subida de impuestos doblará la caída del PIB

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Prefiere Solbes a Salgado

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02 de octubre de 2009 (14:06 CET)

El aumento de impuestos que contemplan los presupuestos del Estado de 2010 presentados por el gobierno de Zapatero doblará la caída del PIB este año. Así de contundente ha sido el presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, Miquel Valls, en su análisis de las cuentas del estado para el año que viene.

Según Valls, el PIB se contraerá un 1,5% el próximo año tras la reforma fiscal, una cifra que es casi el doble del consenso de mercado que los analistas (Funcas, Comisión Europea OCDE, la misma Cambra, el FMI y The Economist) prevén sobre el crecimiento de la economía española, que sitúan en el -0,8%. El gobierno central cifra la contracción en el -0,3%.

El presidente de la Cambra está convencido asimismo de que la mayor presión fiscal supondrá menor actividad y menor crecimiento inducido de los ingresos públicos, lo que redundará en una menor reducción del déficit.

Valls ha recordado que el ejecutivo central prevé minorar el déficit público a partir de un aumento de los ingresos no financieros del 21% y de una disminución del gasto también público fijada en el 3,9%. En este sentido, considera que el reequilibrio del presupuesto se debería realizar de una forma más gradual de lo previsto por el gobierno central y ha abogado por alargar la maniobra hasta el año 2011, siguiendo un poco la filosofía del conseller de Economía, Antoni Castells.

La Cambra reconoció que los presupuestos incluyen una rebaja fiscal para las empresas, pero su presidente la consideró “insuficiente, porque incluye condiciones demasiado restrictivas”.

Para el conjunto del presupuesto del estado, Valls planteó una cierta enmienda a la totalidad a propósito de la política fiscal que incorpora. En este sentido, dijo que “es inoportuna, será poco eficaz para reducir el déficit y está mal diseñada”.

Otras objeciones son que el presupuesto no es austero y que tampoco fomenta el cambio productivo preconizado por todos los estamentos económicos del país. Así, Miquel Valls puso como ejemplos de ese desencaje el hecho de que aumente el gasto de personal mientras que al mismo tiempo cae el gasto previsto para inversiones reales.

En el ámbito autonómico, se reconoce que el Estado destinará a Catalunya el 15,2% de la inversión regionalizada, lo mismo que el año anterior. También se admite que la inversión cae en Catalunya igual que lo hace en el conjunto de España, un 4,5%.

Por otra parte, el proyecto de presupuestos del Estado prevé una inversión en infraestructuras de 4.447 millones equivalente al peso de la economía catalana en el PIB español, según recoge la disposición adicional tercera del Estatut. Pero Valls ha alertado que de la cifra citada sólo 3,785,1 millones tienen asignados proyectos de inversión mientras que hay 662 millones por definir. A esta cifra se deberían sumar otros 482 millones pendientes de asignar de los dos presupuestos anteriores. Valls no quiso apretar en este punto, pero alertó de la importancia de no dejar flecos por definir.

El presidente de la Cambra hizo dos recomendaciones para el resto del proceso de debate de los presupuestos. La primera es conseguir que los partidos catalanes hagan enmiendas constructivas tendentes a acentuar la austeridad y no a aumentar las partidas de gasto. La segunda es pedir a las administraciones territoriales un esfuerzo de austeridad real en sus presupuestos de 2010.

Valls tuvo buenas palabras para el ex ministro de Economía, Pedro Solbes, de quien valoró su gran experiencia y con quien dijo que, en otros momentos, la Cambra tuvo discrepancias, aunque insinuó que muchas menos que las que tiene hoy con su sucesora, Elena Salgado.

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