Vegara vislumbra una mejoría de la economía

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Los bancos empiezan a prestarse dinero entre sí

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15 de abril de 2009 (18:11 CET)

Entre los nubarrones de la crisis más profunda que se conoce en occidente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial parecen verse algunos rayos de luz. No se sabe si indican que empieza el escampe o si es sólo una ilusión de que se inicia un cambio de tendencia, pero suponen una cierta novedad.

David Vegara, secretario de Estado de Economía, que ha anunciado que lo deja “por motivos personales”, ha asegurado durante la rueda de prensa de presentación de los datos del IPC que “hay elementos que empiezan a apuntar a una estabilización de los datos macroeconómicos”, tanto en la economía de Estados Unidos como en la europea y la española.

Vegara, al que nadie puede reprochar que esté hablando por motivos políticos, hizo la mención al cambio de situación al ser preguntado por las afirmaciones del presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, y del de la Reserva Federal, Ben Barnanke,, que el martes pasado apuntaron que las medidas tomadas en los últimos meses están dando sus primeros resultados y que los datos mostraban una ralentización en la caída de la economía.

Pero no son sólo elementos de estimación, siempre discutibles, hay también otros aspectos más tangibles que pueden hacer pensar en que algo se mueve. Por ejemplo, el dato facilitado por el Banco Central Europeo, que informó que durante el mes pasado las cantidades facilitadas a las entidades financieras residentes en España, valoradas en 72.831 millones de euros, han bajado ligeramente; sólo un 1,72% respecto a lo que se concedió el mes anterior, pero han bajado. Este cambio ha sido acogido positivamente por los observadores, que consideran que el mercado interbancario está empezando a funcionar y los bancos empiezan a dejarse dinero entre ellos.

Si la medida citada se confirmase supondría que la confianza entre las entidades de crédito empieza a restablecerse. Durante muchos meses los bancos han dejado de prestarse dinero ante el temor extendido a pensar que el tomador de los créditos no tuviese el balance saneado y pudiera estar afectado por los activos tóxicos que se propagaron por todo el sistema desde el estallido en los Estados Unidos de las hipotecas basura.

Cabe destacar que mientras los bancos españoles redujeron su recurso al BCE como fuente de financiación, el conjunto de bancos europeos aumentaron sus peticiones de fondos al organismo emisor en un 2,5%, equivalente a 607.356 millones.

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