Apocalípticos e integrados

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11 de diciembre de 2009 (09:46 CET)

Remedando el título de un histórico libro de Umberto Eco, la sociedad actual parece haberse dividido con una profunda zanja por medio entre los que se adscriben con entusiasmo a cualquier noticia ligeramente positiva sobre la situación económica y los contrarios, aquellos que agitan como una espada de fuego cualquier dato que redibuja los tintes negros de la severa crisis que estamos viviendo.

Y no hay forma de encontrar un puente entre ambas posturas. No hay manera de que ambos bandos puedan coincidir en un matiz, en una apreciación, aunque mínima, sobre el momento actual de la recesión. Una determinada cifra de paro, de producción industrial, algunas noticias de empresas… a unos les parece una muestra irrefutable de que lo peor ya ha pasado y que se avanza lentamente hacia la recuperación y a otros les ratifica en su convencimiento de que estamos mucho peor, y esto aún no ha acabado, de lo que unas discutidas estadísticas oficiales nos muestran. Una lástima, porque aunque como juego dialéctico no está mal como debate económico resulta de una pobreza enervante.
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