La CNMV decidirá sobre la decisión salomónica del reparto de acciones de Abengoa

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Tras lograr la prórroga para recabar hasta el 75% de adhesiones al plan de rescate, la unificación de títulos se abre paso

Madrid, 28 de marzo de 2016 (00:00 CET)

Superado el primer match ball, de lograr la adhesión de tenedores de más de un 60% del pasivo, que evita la entrada en concurso de acreedores de Abengoa, empiezan a negociarse algunos aspectos previstos en el plan de reestructuración financiera de la multinacional sevillana. 

Uno de ellos resulta importante, de cara a, definitivamente, descapitalizar a los antiguos propietarios del grupo, agrupados en torno a Inversión Corporativa, con los Benjumea y el resto de las familias fundadoras. El de la unificación de las acciones para otorgarles el inicial 5% del capital contemplado en el plan de reestructuración. 

La empresa está estudiando una fórmula de canje para su remisión a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y que la valide.

El lío de los derechos

La decisión salomónica no resulta sencilla. Si se suman las acciones A y B, las familias fundadoras de Abengoa cuentan con 236 millones de acciones, equivalente al 26% de los derechos económicos, que se traducen en 4,76 millones de derechos de votos, que les otorgan el 51%. 

A partir de aquí, hay que equilibrar el canje entre lo derechos políticos y económicos para que los Benjumea, por una parte, y los accionistas minoritarios, por otra, no resulten excesivamente perjudicados.

El valor en bolsa podría ser el referente a tener en cuenta, de manera que se cojan como base los derechos económicos, dando cierto reconocimiento a los políticos. Si prevalecen los económicos, los Benjumea recibirían apenas un 1,3% del nuevo grupo, y lo elevarían al 2,5% en el caso de que fueran los derechos políticos los que tuvieran más peso.

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