“La Troika tiene los mismos valores que los 'lobbys' bancarios”

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FINANZAS

El experto en finanzas internacionales Juan Hernández Vigueras

21 de abril de 2013 (21:07 CET)

Los lobbys financieros son los que controlan la crisis económica. Sobre todo, en Europa. Lo dice el experto en finanzas internacionales Juan Hernández Vigueras, que ha escrito un nuevo libro titulado Los lobbys financieros, tentáculos del poder en el que explica cómo los grupos de presión han conseguido mantener igual de regulado el sistema financiero durante la crisis.

Destripa quiénes pertenecen a los lobbys, cómo actúan o dónde influyen. La primera conclusión a la que llega el autor es que los grupos de presión bancarios manejan a su antojo a los poderes ejecutivo y legislativo.

Manejan el poder

“Los lobbys financieros manejan a la Troika [Comisión Europea, BCE y FMI] y controlan los rescates”, asegura Hernández Vigueras a Economía Digital en una entrevista. Explica varios casos de cómo estas organizaciones han presionado y han actuado en los principales rescates en Europa. “En Grecia, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) consiguió reducir la quita de la deuda”, afirma. Y así en numerosos casos en EEUU, Londres, Bruselas e, incluso, Madrid.

Esta influencia ha quedado demostrada, según su punto de vista. Asegura que la Troika tiene “las mismas creencias y valores que poseen los lobbys, por lo tanto les es fácil que se entiendan”.

Culpables

El experto en finanzas internacionales echa la culpa a los gobiernos de todo el mundo de no coger el toro por los cuernos. “Los gobiernos no han querido ni han podido cambiar el sistema financiero”, asegura. Defiende que "se ha dejado a la zorra cuidar de los huevos".

El objetivo de los lobbys no es otro que conseguir que el sistema financiero siga desregulado. O incluso, que sea aún más simple. Han influido de manera directa, dice el autor. Han conseguido que cada vez sean menos los actores, que las entidades sean de gran tamaño para que no se les deje caer.

Más segura

“Desde que EEUU decidió salvar a todas las entidades quebradas a excepción de Lehman Brothers, la banca se siente mucho más segura, sabe que no la van a dejar caer”, afirma el autor. “Los gobiernos no pueden arriesgarse a dejar caer un banco. Eso les da una fuerza como lobby tremenda”, recalca.

Pero los grupos de presión también han conseguido otros objetivos. Que no se regulen los derivados, “una de las raíces de la crisis”, o que no se legisle sobre los cortos, que han beneficiado a los bancos. “Es increíble que no se haya regulado las ventas a corto”. Hernández Vigueras señala como uno de los culpables a Goldman Sachs, calificado como la obra de Dios por el autor.

Lo más grave, según su punto de vista, es la creación de la coalición de lobbys financieros de EEUU y Europa. Asegura que han influido en el Tesoro norteamericano y en la UE para simplificar la regulación. Su objetivo: “Ganar más poder”.

Solución

Hernández Vigueras cree que hay una solución frente a estos abusos, que pasa porque los gobiernos trabajen por el interés de los ciudadanos. Además, cree imprescindible que la sociedad cambie. “No se resolverá si los ciudadanos no se convencen de que existe un peligro para la economía”.

“El mejor contralobby sería una mayor conciencia crítica, una mayor defensa de los intereses generales, más que otro grupo específico”, dice el autor.

El caso español

En cuanto a los grandes bancos españoles, que, por ejemplo, pertenecen al IIF, Hernández Vigueras asegura que ganarán mayor peso en los lobbys financieros cuando finalice el proceso de bancarización de las cajas españolas. “La gran banca española está dentro de los lobbys financieros y lo estará aún más cuando acabe la reestructuración”.

Pone el ejemplo de Banco Santander, que pertenece a la Asociación Bancaria Británica, uno de los mayores grupos de poder del mundo que desde Londres ejerce mucha presión. Pero la influencia de estos lobbys también llega a España.

“Aquí se podían haber dejado caer las cajas, garantizando los depósitos como en Grecia. No se ha hecho y, encima, no se han pedido responsabilidades políticas”, dice el autor. El principal problema en España, según su opinión, es que no se ha querido reconocer de donde viene la crisis. “El dinero barato no se controlaba”, sentencia.
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