Los desmanes de Camps que ahogan a Fabra

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GRANDES PROYECTOS

20 de enero de 2012 (00:00 CET)

Días de mucho, vísperas de poco, así se resume la gestión de la que el Ejecutivo de la Comunidad Valenciana que dirigía Francisco Camps presumía hace apenas unos meses con grandes acontecimientos que exponían la opulencia de una de las comunidades más endeudadas del país: 20.500 millones a finales de 2011.

La televisión autonómica de la Comunitat, con unas cifras negativas que ascienden a 1.157 millones de euros, se ha convertido en una de las grandes losas del actual presidente, Alberto Fabra. Con una amplia plantilla de 1.800 trabajadores --pendientes de un expediente de regulación de empleo (ERE) que podría disminuir la cifra en un millar de personas-- y un director del ente público con una nómina anual que ha llegado a superar a la del propio presidente valenciano, los recortes en RTVV ha sido uno de los principales objetivos del de la Generalitat para este 2012. Un propósito que contradice la decisión de contratar a un empresa externa para que estudie el ERE que se aplicará al ente público por 190.000 euros.

Otro de los grandes proyectos de Camps y que se ha convertido en uno de los emblemas de la Comunitat, la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia (Cacsa), ha sido menos rentable de lo que se esperaba tras su nacimiento en 1996. El proyecto que diseñó el arquitecto valenciano Santiago Calatrava ha cerrado el pasado ejercicio con una deuda acumulada de 681 millones, gestión que ha obligado al nuevo líder 'popular' a reducir su presupuesto para 2012 en más de 300 millones.

La venta de Terra Mítica


El peso pesado del que se ha librado Fabra es el parque temático Terra Mítica en Benidorm. Bajo la dirección del ex líder valenciano Eduardo Zaplana, este proyecto ha acarreado diversos problemas económicos a las arcas públicas.
La venta del complejo recreativo por 65 millones de euros el pasado 9 de diciembre a la empresa Aqualandia no ha conseguido disminuir la carga de los 495 millones que todavía soporta la Sociedad de Proyectos Temáticos (SPTCV) y cuya deuda aumentará este año en más de 100 millones por los retrasos pendientes con proveedores.

Año de recortes para contrarrestar recientes inauguraciones


El gasto de la Comunidad Valenciana se ha disparado, además, con la creación de un circuito de carreras en pleno centro urbano y un aeropuerto vacío en Castellón. El Circuito del Motor y Promoción Deportiva (CMPD), que gestiona el circuito ubicado en Cheste (Valencia) arrastra una deuda superior a los 12 millones de euros del promotor del Gran Premio de Fórmula 1.

Mientras, la provincia de Castellón disfruta de un aeropuerto con halcones pero sin aviones. Unas instalaciones que en tiempos en los que la Administración valenciana intenta apretarse el cinturón le cuestan al año 31 millones de euros y que está lejos de aportar beneficios a pesar de que presidente del Partido Popular (PP) en Castellón, Carlos Fabra, insista en el hecho de que hay varias empresas interesadas en su compra y que se hará todo lo posible para comience a operar el próximo abril.

De esta forma, los derroches de los tiempos de gloria de los que disfrutó la Comunitat se han convertido en los horrores de otras empresas públicas de menor tamaño pero también de vital importancia como la Ciudad de la Luz, en concurso de acreedores, y el Museo de Historia Natural de Valencia, que la Diputación dejó al borde del cierre pero que rescató 'in extremis' ante la presión ejercida.
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