Manel Vaqué atiza un conflicto de propiedad en Inoxcrom

stop

Sin título

06 de febrero de 2009 (14:04 CET)

Un accionista minoritario quiere dar guerra, después de la Junta extraordinaria de accionistas que tuvo lugar el pasado lunes de 2 febrero. Y es que en la larga guerra familiar entre los herederos de la empresa —un conflicto con varios años a cuestas el cuarto hermano, varón, Manel, y poseedor de un 15% del capital, se resiste a deshacerse de su participación, mientras las tres hermanas —María, Empar y Eulalia— han vendido el resto de la empresa al empresario Alberto Novel Llobet quien, en vistas de la conflictividad existente, ha pedido dos meses de plazo para dar una posible marcha atrás.

Aparentemente, Inoxcrom es una empresa exitora, con filiales en Francia, Inglaterra, Italia, Alemania y Estados Unidos, y tiene presencia en puntos de venta en más de 75 países. Pero la idea de Novel, que asumió esta semana la presidencia de la compañía, gracias a la compra de un paquete accionarial del 80%, pasaria por elaborar un plan de viabilidad. La empresa está en crisis.

Una de de las primeras medidas de Novel fue expulsar a Manuel Vaqué del consejo de Inoxcrom que lleva años denunciando una complicada trama en la que los maridos de la tres hermanas tienen bastante que decir: los cuñados se pusieron al frente de tres de las fábricas del grupo y dejaron pérdidas por 9 millones que ahora Llobet asume.

Terrenos

En este contexto, Inoxcrom acumula 14 millones de pérdidas en los dos últimos ejercicios. Además, sus ventas han caído un 25%. Tiene una plantilla de 350 trabajadores I sobre la mesa está la posible venta de la planta que posen en la Sagrera de Barcelona, muy cerca de la futura estación de Alta Velocidad, única tabla de salvación para las cuentas de la firma, si el contexto no fuera de crisis inmobiliaria.

Hace un año los terrenos valían entre 32 y 45 millones. Hoy, ya no. La firma tiene un stock obsoleto valorado en 8 millones.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad