Albert Rivera quiere aterrizar en Madrid del brazo de una primera dama 

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Al dirigente de Ciudadanos se le complica conciliar la vida familiar con la política. Pero su novia Beatriz Tajuelo le apoya en su desembarco en Madrid

Albert Rivera y su novia Beatriz Tajuelo. / EFE

en Barcelona, 20 de febrero de 2016 (01:00 CET)

Hace poco Albert Rivera lamentaba la enorme distancia que tiene que recorrer para llevar a su hija al colegio. De L'Hospitalet de Llobregat a Llinars del Vallès, unos 60 kilómetros que separan la casa del presidenciable de Ciudadanos con la de su ex mujer y su hija. Pero esos lamentos están quedando en anécdota, sobre todo si tenemos en cuenta que podría tener que multiplicarlos por diez.

Rivera vive parte de la semana en Madrid desde que es diputado en el Congreso. Y ahora, con las negociaciones con el PSOE sobre la mesa y la más que posible entrada de su partido en el Gobierno, la vida personal de Rivera sufrirá un buen revés. La distancia que separa Madrid de Llinars, donde vive la pequeña Daniela, impide que su padre la lleve al colegio tanto como querría.

Ese es uno de los grandes inconvenientes de pasar tanto tiempo en Madrid. En cambio, con su pareja las cosas serán más fáciles. Al menos, eso esperan. Su novia hará lo posible para no convertirse en un escollo y si tiene que mudarse, se mudará. Albert Rivera y Beatriz Tajuelo se plantean instalarse en la capital, según dicen fuentes de su entorno.

El candidato de Ciudadanos ha tenido la suerte de enamorarse de nuevo justo antes de las elecciones, así que no se presentó soltero y no deberá instalarse en Madrid sin pareja. Y eso que se han mudado hace poco: del piso de soltera de Tajuelo, de 50 metros cuadrados, a otro algo más grande en la misma zona de Hospi (es así como la novia del candidato llama a su ciudad).

La separación de Mariona Saperas

Acaban de empezar y los cambios no cesan. Hace justo un año que se supo que Rivera mantenía una relación con una joven azafata. Rivera se separó de su novia de toda la vida en 2014, después de las vacaciones de verano, cuando se intentaron dar una segunda oportunidad. Albert y Mariona tuvieron a la pequeña Daniel en 2011 y nunca se casaron.

Mariona Saperas es psicóloga, trabaja en rehabilitación de adictos, y había sido uno de los grandes apoyos de su novio en su ascensión profesional. Pero se cansó de tener una pareja tan mediática. "Además, Mariona quería tener más hijos, es una chica familiar y tranquila, y Albert no está por la labor, al menos de momento, tiene demasiado lío profesional", cuenta una amiga del candidato.

Volver a las noches de soltería

Así que una vez separados, Rivera se dedicó a disfrutar de la soltería. Decimos disfrutar porque en aquellos tiempos (hablamos del 2014) fueron varios los miembros de Ciudadanos que se habían separado y formaron un grupito al que se solía ver por los locales de moda de Barcelona, especialmente por la zona de Tuset.

Son embargo, Rivera era consciente de que su situación personal podría influir en una futura candidatura a la presidencia del Gobierno, puesto que jamás un soltero ha ocupado la Moncloa posfranquista. Y es aquí donde llegó esa suerte de la que hablábamos: Beatriz Tajuelo, una azafata de Air Nostrum, joven, delgada y rubia (como le gustan al 'ciudadano') se cruzó en su camino y la chispa saltó al minuto. La noticia se guardó durante unos meses.

Una relación paso a paso

Eran muchos los que conocían esa relación antes de que apareciera en los papeles, pero Rivera "pidió respeto a su intimidad", comentan desde su círculo. Sabía que ese caso era especial y antes de presentar a Beatriz al público (y a sus posibles votantes) quiso afianzar la relación.

Y así ha sido. El pasado verano la pareja fue 'pillada' paseando por Madrid y en septiembre, Rivera acudió a un acto acompañado por su nuevo amor. Fue en la reunión de su partido tras las elecciones catalanas: llegó al Hotel Barceló Sants cogido de la mano de Beatriz, de quien estuvo pendiente en todo momento. La primera vez que posaron juntos, no obstante, fue en la ceremonia de entrega del Premio Planeta, donde todas las miradas se centraron en analizar a la azafata y posible futura primera dama. 

Preparada para los focos

A partir de entonces, Bea (es como la llaman todos) Tajuelo ha aparecido en numerosos actos públicos de la mano de su chico. Conciertos, debates electorales, entrevistas televisivas. Siempre con un cuidado look, estilizada y con toques modernos, Tajuela parece que incluso le ha cogido gustillo a eso de las alfombras rojas.

Hace poco posó en la de los premios Goya y en su cuenta de Instagram mostraba una foto del vestido y del nombre del diseñador Ulises Mérida. Este es un diseñador toledaño que ha sido incluso embajador de la moda de Castilla-La Mancha.

Así que si en plena negociación con el PSOE a Rivera le entra la nostalgia, sabrá que por su novia no debe sufrir. Bea estará a su lado. Y lo apoyará siempre que lo necesite, sobre todo cuando tenga que ir a ver a la pequeña Daniela, la única verdadera debilidad del líder de Ciudadanos.

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