Botella baja impuestos pese a deber siete mil millones

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La alcaldesa presume de buenos resultados económicos y anuncia una reducción fiscal a pesar de la elevada deuda que arrastrará hasta 2022

Ana Botella en la conferencia "Nuevos tiempos de reformas".

11 de junio de 2014 (20:29 CET)

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, mostrará este jueves gran satisfacción por la situación económica del ayuntamiento de Madrid, el más endeudado de España, muy lejos del resto de consistorios. Botella anunciará en pleno extraordinario la supresión de la tasa de basuras y una congelación del Impuesto de Bienes Inmuebles, IBI, a partir de 2017.

Las rebajas fiscales de Botella se ejecutarán en medio de una complicada situación financiera del ayuntamiento de Madrid. Las arcas municipales arrastran una deuda de 7.000 millones de euros, según las cifras oficiales a 31 de diciembre del año pasado. La costosa factura olímpica ha hecho que el ayuntamiento pagara hasta el año pasado casi mil millones de euros anuales en compromisos financieros, el triple que los gastos en políticas sociales.

Logros ajenos

La bajada de la prima de riesgo y la flexibilización de los planes de pago exigidos por el ministerio de Hacienda a los ayuntamientos rescatados, dibujan un panorama más favorable para Botella que quiere presumir de logros económicos propios en el inicio de la precampaña electoral.

El Ayuntamiento de Madrid comenzará a pagar 385 puntos básicos frente a los 515 que hacía frente hasta ahora. Es una mejora sustancial de 130 puntos que desahoga las comprometidas cuentas municipales y que le ha permitido anunciar la reactivación de las ayudas sociales a los trabajadores municipales, suspendidas desde 2012.

Tras el fracaso del proyecto olímpico y frente a la incapacidad de construir obras nuevas, la alcaldesa sólo tiene un arma electoral: la rebaja de impuestos. Y ha comenzado a usarla. La tasa de basuras será suprimida a partir del año que viene pero con un servicio mermado: la recogida selectiva de plástico se hace tres veces por semana y no cada día. El ayuntamiento, que enfrentó el verano pasado una feroz huelga de barrenderos, también ha considerado no recoger las basuras los domingos y festivos.

Metas ambiciosas

El equipo de Botella también se ha fijado como meta la reducción de la deuda de 7.000 millones a 5.800 millones a finales de año. El gobierno local confía en que la mejora económica se traducirá en mayores ingresos.

El ayuntamiento ha recurrido a tres rescates para hacer frente a sus compromisos, lo que le obligó a elaborar un plan de ajuste y de contención presupuestaria que mantendrá hasta el 2022. Entonces, habrá logrado reducir sus deudas, según las previsiones, hasta los 1.500 millones de euros, una cantidad considerada lógica y asumible.
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