Cataluña ya es “un estado” en la práctica

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TRAS EL 9N

Aguilar, Vallespín, Albertí y la moderadora García Pagán./ED

18 de noviembre de 2014 (20:20 CET)

El choque jurídico entre los fiscales catalanes y el Fiscal Jefe del Estado, Eduardo Torres-Dulce, ha evidenciado una cierta impotencia del Gobierno central respecto a los asuntos políticos de Cataluña. El catedrático de Ciencia Política, Fernando Vallespín, asegura que la autonomía de Cataluña, que se desarrolla en el seno del Estado de las autonomías que surgió de la Constitución de 1978, ha posibilitado la construcción de “estructuras de Estado”, o, dicho de otra manera, “la disminución del Estado en Cataluña”.

Vallespín debatió con el catedrático de Derecho Constitucional de la UB, Enoch Albertí, dentro de los debates que impulsa la Fundación Diario Madrid y la Asociación de Periodistas Europeos, que dirige el periodista Miguel Angel Aguilar.

Fernando Vallespín, con su verbo fluido, intentando en todo momento tomar distancia entre las supuestas razones del independentismo, y el inmovilismo del Gobierno central, consideró que la organización de la consulta del 9 de noviembre “ha demostrado que Cataluña sí tiene estructuras de Estado”.

Rajoy no puede ofrecer nada

El argumento es que, pese a la suspensión por parte del Tribunal Constitucional, y de la posición del Gobierno, el President Artur Mas consiguió que los catalanes tuvieran “urnas y papeletas”, y, por tanto, “también gracias a la capacitación de los resortes de la Generalitat”, el llamado proceso participativo se pudo realizar. Según Vallespín, en Cataluña “no hay estado, no hay capacidad de ejercer como tal”.

Es decir, la debilidad del Gobierno central en estos momentos es grande, y el ciclo electoral que se avecina imposibilita, a juicio de Vallespín, que Rajoy pueda ofrecer un proyecto alternativo y creíble para acomodar Cataluña en España.

Reforma del Estatut y de la Constitución


La solución podría ser, según el catedrático de Ciencia Política de la UAM, la que propone el jurista Santiago Muñoz Machado en su libro Cataluña y las demás Españas. La idea es reformar el Estatut de Cataluña, admitiendo “que será inconstitucional”, para reformar, en paralelo, la Constitución, con el objeto de que acoja las exigencias de ese Estatut.

“Tendría la virtud de que ofrecería el derecho a decidir a Cataluña, porque debería refrendar ese Estatut, y también podrían votar todos los españoles con el referéndum sobre la reforma de la Constitución”, afirma Vallespín.

¿El problema? “Los partidos políticos no parece que estén por ese camino, ni en Madrid, ni en Barcelona”.

La declaración de la independencia

Enoch Albertí ofreció la versión del soberanismo, que defiende que se ha intentado todo, con el Estatut de 2006, y que el Tribunal Constitucional “dejó a partidos políticos, a todos los que había defendido aquel texto, fuera de la Constitución”.

Con ello, la solución pasa, según este jurista, por unas elecciones al Parlament con carácter plebiscitario. “Y si los partidos soberanistas tienen mayoría, podrían declarar la independencia”, aseguró.

En ese momento, los presentes, el Col·legi de Periodistes, comenzaron a ronronear. Y Francisco de Sert, Conde de Sert, espetó a Albertí que los partidos catalanes no se habían presentado todavía en unas elecciones pidiendo la independencia abiertamente.

Sin cambios hasta 2016

Albertí le recordó que eso ocurrió en las elecciones de 2012, cuando CiU o ERC, apostaron por el derecho a decidir. “No, eso no fue así”, insistió el Conde de Sert. En todo caso, Albertí insistió en que el problema “no menor”, sigue ahí, y que el Gobierno español le debería dar respuesta, porque los partidos soberanistas están dispuestos a mantener su hoja de ruta.

Lo cierto es que reinó un cierto pesimismo, ante una situación que se mantiene bloqueada. Para Vallespín “no cambiará nada hasta 2016”, cuando finalice todo el periodo de elecciones: municipales y autonómicas, y generales.
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