CiU y ERC retiran la petición de “estado propio” y esperan al PSC

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DECLARACIÓN EN EL PARLAMENT

Artur Mas y Oriol Junqueras, en el Parlament./EFE/Andreu Dalmau

15 de enero de 2013 (11:20 CET)

Marcha atrás de forma acelerada. CiU y Esquerra Republicana han registrado en el Parlament una nueva declaración de soberanía con la intención de atraer al PSC. En una muestra más del bucle en el que se ha instalado de nuevo la política catalana, los diferentes grupos han registrado sus propias resoluciones, que se someterán a votación en el pleno del Parlament del 23 de enero.

CiU y ERC han reaccionado con cierta celeridad, ante la negativa del PSC e ICV de suscribir el texto, y también después de que Josep Antoni Duran Lleida reclamara “comenzar de nuevo”. Las dos formaciones nacionalistas han suprimido la petición de “estado propio” de la declaración, una decisión que puede resultar un punto de inflexión para que, finalmente, los socialistas voten la resolución.

La idea de los dos partidos, socios en el Govern de la Generalitat, es que el PSC e ICV, que apoyaron el derecho a decidir, en una resolución en septiembre en el Parlament, “no puedan tener más excusas” para aprobar el texto.

Cohesión social

La Mesa del Parlament, así, ha admitido a trámite hasta cuatro propuestas distintas, que se han registrado a primera hora de este martes. En la petición de CiU y ERC se ha añadido, además, una referencia a garantizar la “cohesión social del país”, para lograr la complicidad de los socialistas, inspirándose en el documento que ha presentado ICV.

Los portavoces parlamentarios de CiU y ERC, Jordi Turull y Marta Rovira, han justificado los cambios: “Hemos hecho enmiendas para que ningún partido pueda poner ya excusas para no apoyarlo". Según Turull, el PSC no debería ahora fijar “líneas rojas” para acordar la declaración.

Reforma de la Constitución

El portavoz del PSC en el Parlament, Maurici Lucena, ha admitido el cambio de actitud de CiU y ERC, pero ha recordado que todavía hay diferencias. Los socialistas siguen sin compartir del todo que se incluya la idea de que Catalunya es “sujeto político y jurídico soberano”, al entender que esa condición debe ser fruto de la negociación con el Estado. E incluye en su texto una propuesta para constituir una comisión parlamentaria sobre la reforma de la Constitución, que el PSC quiere que se someta a votación, al margen de si apoya o no el texto soberanista impulsado por CiU y ERC.

Los socialistas valoran, incluso, que un referéndum sobre la independencia de Catalunya se pudiera votar por parte de todos los españoles. Si la soberanía española reside en el pueblo español, legalmente le corresponde a todo el conjunto de ciudadanos españoles votar en una consulta. Con los resultados en la mano, si en Catalunya se logra una mayoría a favor de la independencia, quedaría claro que el Gobierno español debería negociar.

Pero se trata, en cualquier caso, de un nuevo episodio de pirotecnia en la política catalana, convulsa desde que se comenzó a negociar el Estatut, con el primer gobierno tripartito en la legislatura de 2003 a 2006.
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