Ciudadanos y Podemos engullen a Pedro Sánchez en la carrera por el 20D

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El PP podría sufrir el trauma, sin embargo, de ganar las elecciones y quedarse en la oposición

Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Mariano Rajoy y Albert Rivera.

en Barcelona, 03 de diciembre de 2015 (23:06 CET)

Esta madrugada arrancó la campaña más competitiva. Son 15 días que concluirán en unas elecciones que pueden cambiar el modelo parlamentario al acabar con el bipartidismo y dar entrada a nuevas formaciones en el hemiciclo. El PP y el PSOE, los partidos tradicionales, se la juegan, aunque de distintas maneras.

Para el PSOE de Pedro Sánchez, el 20 de diciembre es una fecha decisiva. El partido hegemónico en España pueda acabar diluido como un azucarillo, fagocitado por la nueva izquierda de Podemos y el recién estrenado centro de Ciudadanos.

Menos de 100 diputados

Desde que se celebraron las primeras elecciones de esta etapa democrática en 1977, los resultados de los socialistas han oscilado entre los 110 escaños de 2011 y los 202 de 1982. El PSOE ha ganado siete de las 11 elecciones que se han convocado desde entonces y nunca ha quedado por debajo de los 100 escaños.

El PSOE ha sido protagonista de la última etapa democrática. Por eso, ahora se la juega. El sondeo del CIS, publicado este jueves, le otorga entre 77 y 89 escaños. Otras encuestas vaticinan incluso que Sánchez pasará a ser la tercera fuerza política, superado por Ciudadanos. El partido de Felipe González y Alfonso Guerra tendrá que replantearse muchas cosas si realmente ese es su resultado.

Despunte de Ciudadanos

La irrupción de Podemos en el escenario político español ha debilitado a los socialistas, que  arrastran la falta de un liderazgo fuerte y que todavía pagan la llegada de la crisis que se llevó por delante al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero Podemos no es el único rival para los socialistas. En los últimos meses, Ciudadanos se ha situado cada vez mejor en las encuestas. Los de Albert Rivera también se comen los votos de parte del electorado tradicional del PSOE. En las autonómicas catalanas del pasado septiembre, Ciudadanos, que hasta entonces era una fuerza casi residual, obtuvo 25 escaños y se situó como segundo partido en el Parlament. El PSC se quedó con 16 diputados.

Cataluña y Andalucía

Y en Cataluña es precisamente donde el PSOE se la juega. Dicen que en las elecciones de 2004, Ana Botella vio muy claro que el PP había perdido, porque el PSC despuntaba. En esta ocasión, puede que el PSOE pierda las elecciones en Cataluña, donde Podemos, bajo la marca En Comú Podem, podría logar 11 escaños, según la encuesta del CIS.

A los socialistas siempre les quedará Andalucía, su feudo tradicional, pero ni siquiera una victoria en esa comunidad les salvará del desastre sino va acompañada de buenos resultados al menos en Cataluña y en Extremadura.

 

¿Amarga victoria?

Tampoco pinta bien la cosa para el PP. Los de Mariano Rajoy podría sufrir una amarga victoria. Puede que ganen las elecciones, pero no logren gobernar, porque una coalición del resto de partidos les arrebate el poder. Algo así como lo que le pasó a Artur Mas en 2003 cuando el tripartito formó Govern. Una situación que, sin embargo, no tiene precedente en España.

Todas las encuestas dan por seguro que el PP ganará, pero también que se quedará muy lejos de la mayoría absoluta que ostenta hasta ahora. Y en ese escenario es donde entra en juego Albert Rivera, que puede llegar a quedar segundo, aunque es más probable que sea el tercero. Pero en cualquier caso, es casi seguro que Ciudadanos tendrá la llave de la gobernabilidad.

Superar a Iglesias

Podrá apoyar un Gobierno del PP. Quizá, aunque es menos previsible, uno del PSOE. También en este caso se podría repetir una situación que ya se ha vivido en Cataluña. La CUP está dispuesta a apoyar a Junts pel sí si Artur Mas se retira. Es posible que Rivera esté dispuesto a apoyar al PP si Rajoy se va.

Cuando se celebraron las europeas el año pasado, Podemos logró cinco escaños y Ciudadanos dos. Rivera estaba encantado con el resultado de su partido y nada acomplejado por el de Pablo Iglesias: "Con ellos no podemos competir", exclamó. Un año después, Rivera no sólo puede competir con Iglesias. Todo apunta a que lo superará con creces.

Una nueva política

La izquierda alternativa tuvo su momento de auge, pero la pasión inicial se ha ido apagando. La mejora de la situación económica y el despuntar de Ciudadanos han dejado a los de Iglesias lejos de una victoria electoral con la que pudieron soñar en algún momento tras esas europeas.    

Los próximos 15 días estarán cargados de debates, de entrevistas, de mítines, de propuestas y de enfrentamiento. El 20 de diciembre se celebrarán esas elecciones en las que puede pasar de todo, pero que tienen ya de antemano un resultado seguro: tras el paso por las urnas España adoptará una nueva forma de hacer política.

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