Convergència se presiona a sí misma

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CONSULTA SOBERANISTA

Josep Rull, secretario de organización de CDC./EFE

09 de septiembre de 2013 (21:57 CET)

Cuando uno cree que hace un buen trabajo y que obtiene un salario acorde con su rendimiento, siempre es positivo exigirse más, y buscar nuevos horizontes, pero una excesiva presión contra uno mismo puede ser contraproducente. A Convergència Democràtica le está sucendiendo exactamente eso. El socio parlamentario de CiU, Esquerra Republicana, aprieta las tuercas, y la dirección de CDC reacciona de inmediato, incluso aunque haya podido cambiar, ligeramente, la agenda política, en beneficio de sus propios intereses.

El secretario general de Convergència, Josep Rull, y el vicesecretario de relaciones institucionales, Lluís Corominas, reclamaron este lunes que la consulta soberanista que el President Artur Mas quiere convocar, sí puede, en 2014, no debe ofrecer ningún equívoco, y que se pedirá “un sí o un no” a la independencia, tal y como pocas horas antes había defendido el presidente de los republicanos, Oriol Junqueras, en una entrevista en Rac1.

Sin fisuras con ERC

Aunque se ha abierto la posibilidad de que el Govern de CiU negocie con el Gobierno central una posible consulta legal, con varias propuestas sobre la mesa, --es todavía una posibilidad incipiente, pero que ya valoran algunos dirigentes veteranos de CDC-- la dirección de Convergència ha reaccionado con celeridad. No hay fisuras con ERC, y todo sigue el camino previsto, según el propio Rull, un dirigente que simpatiza como nadie con las tesis de Esquerra.

Eso sí, para mantener en pie la propuesta de Artur Mas, que podría tener un problema tarde o temprano con sus colaboradores más estrechos en el Govern y en el partido si quiere llegar a algún acuerdo con el presidente Mariano Rajoy, Josep Rull se refirió a la posiblidad de convocar elecciones con carácter plebiscitario en 2016. Después de esos comicios, que no podrán ser otra cosa que unas elecciones al Parlament, “se declararía la independencia”.

Rull lo ha argumentado: "Un mandato a un nuevo Parlament para proclamar el Estado catalán en la siguiente legislatura; esto son las elecciones plebiscitarias, es poner todas las cartas sobre la mesa para dejar claro que si no hay vía acordada habrá que ir a otro mecanismo". Perfecto.

¿Es un apoyo a Mas, o un problema añadido para el President o una presión que Mas no puede dejar de lado?

Junqueras, firme

Porque frente a Mas, sigue firme Oriol Junqueras. El dirigente de Esquerra no quiere saber nada de propuestas alternativas, de subterfugios o negociaciones con el Gobierno central. Junqueras entiende que el referéndum se debe convocar en 2014, tenga o no el acuerdo de Mariano Rajoy, y que el Govern de la Generalitat sólo debería responder ante “el pueblo de Catalunya”.

Es decir, para los republicanos, en algún momento la Generalitat debe 'romper' el estatus jurídico, basándose en una mayoría del pueblo de Catalunya.

Y Rull, como un republicano más, ha constatado que ya no será suficiente ningún apaño, ningún pacto sobre la financiación de la Generalitat, sea o no a través de un pacto fiscal, que evite la consulta. “No habrá marcha atrás”, ha asegurado, sobre la voluntad de convocar una consulta.

Una presión total de Convergència sobre Convergència.
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