David Madí (CiU) y Miquel Iceta (PSC) analizan los resultados de las elecciones catalanas

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Ambos dirigentes justifican los resultados del 28-N por la capacidad de cada formación política para movilizar a su potencial electorado

Miquel iceta

30 de noviembre de 2010 (16:44 CET)

El inexistente debate en campaña entre los líderes de CiU y PSC se ha visto recompensado dos días después de las elecciones con un mano a mano entre David Madí (Secretario Ejecutivo de Comunicación y Estrategia de CDC y Director de Campaña de CiU) y Miquel Iceta (Viceprimer Secretario y Portavoz del PSC), donde ambos políticos han analizado los principales ejes de la campaña ante un foro de políticos, politicólogos y expertos en campañas electorales.

Ambos han coincidido en establecer que un elemento central de la dinámica del voto se ha centrado en el mayor o menor éxito que cada uno de ellos ha tenido en relación con la movilización de su electorado. Así, Madí ha explicado como ellos trabajaban con porcentajes de movilización en torno al 90%, un factor que Iceta también ha destacado al recalcar el mérito de CiU de conseguir mantener movilizado esos votantes durante los últimos dos años, reconociendo que ese ha sido el gran hándicap del PSC, que en algunos momentos del mandato detectó que el nivel de movilización de su electorado había descendido hasta niveles muy preocupantes, en torno al 30%. En la precampaña este nivel se situaba en el 40%, reconoció, y sólo cuando el president Montilla decidió rechazar contundentemente la reedición del gobierno tripartito en Catalunya, en el mes de octubre, el electorado se recuperó 20 puntos.

Finalmente, el PSC solamente ha conseguido movilizar al 60% de su electorado potencial, frente al 90% de CiU, cifra similar a la del Partido Popular de Catalunya que a pesar de conseguir 18 diputados (nunca antes habían obtenido tantos) no supera el nivel de votos de Aleix Vidal-Quadras en 1995 (421.000 entonces frente a 384.000 ahora). Ello es debido a que a pesar de haber un cuerpo electoral mayor en 2010 (5,23 millones de votantes) han ido a votar 100.000 menos que en 1995 (3,135 millones frente a los 3,232 millones hace 15 años).

Republicanos desmovilizados

Destaca en este aspecto la debacle de ERC ya que ha llegado a un suelo de movilización de su electorado de un 20%, lo cual explica la gran caída en representación parlamentaria que ha tenido.

Para Madí, los ciudadanos con su voto han enviado varios mensajes. Uno de ellos es que querían pasar página de la fórmula de gobierno utilizada hasta ahora, el tripartito. “Lo que es más preocupante es que después de siete años de gobiernos tripartitos, el 80% de los ciudadanos rechazan esa fórmula. Después de 23 años de gobiernos de Jordi Pujol, el porcentaje de rechazo se situó en el 60%. El dato es devastador y habla por sí mismo del rechazo social a la gobernación por los perdedores de unas elecciones”.

Para el socialista las causas de la debacle son múltiples, “no solamente la crisis”, destacando que no ha existido “un relato conjunto y homogéneo” de las tres fuerzas que formaban el tripartito y “tampoco ha sido percibido por el electorado que el PSC daría al país el gobierno cohesionado que necesitamos”.

Mala gestión de la crisis

Para Madí, más que la crisis, el elemento definidor del comportamiento de los electores “no ha sido tanto la crisis como la percepción de una mala gestión de la crisis”. Además, para el convergente, los socialistas se han equivocado al replegarse sobre “unos mensajes muy PSOE y la utilización como nunca de los líderes no catalanes. Está claro que no ha funcionado. No han conseguido movilizar a su electorado con esa táctica”.

Iceta reconoce que deberán averiguar las razones del desapego de sus votantes que se ha centrado más en la costa y ciudades grandes, entre 100.000 y medio millón de habitantes, siendo los más beneficiados las dos fuerzas opositoras principales, CiU y PP. “De todas formas la derrota estaba asumida. Las líneas de fondo estaban trazadas desde hacía tiempo. Han sido, más menos que más, los resultados que esperábamos/temíamos”.

En el transcurso del debate se han tocado otras temáticas. Ante el error de todas las encuestas sobre el nivel de abstención (se auguraba que rondaría el 50%, siendo finalmente del 40%) Madí propone que a esas empresas se les pague la mitad en función de su nivel de aciertos ya que al parecer “son más arte que ciencia”.

Ironía sobre Puicercós

Para Madí ahora se abre un escenario de gobierno inédito en Catalunya después que el tripartito “se haya comido a sus hijos. Solamente falta Puigcercós”. Hasta la fecha, ha explicado, coexistían dos grandes partidos con algunas fuerzas minoritarias, “ahora hay una gran fuerza política, dos partidos de orden medio y cuatro formaciones pequeñas”.

También ha rechazado una posible reedición del Pacto del Majestic. “Es imposible llegar a acuerdos de fondo con un PP radical y permanentemente anti-catalán.

Iceta por su parte, ha incidido en la demanda de concierto económico de CiU declarándose en contra de esa propuesta por ser insolidaria. Además, “pacta sunt servanda” ha dicho refiriéndose a que el sistema de financiación pactado por el conseller Castells contempla una revisión a los cinco años. “Perderemos legitimidad si planteamos su revisión antes de que toque”.

También ha rechazado cambiar de candidato a la alcaldía de Barcelona. “Hereu es y será nuestra apuesta”.
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