Dinamarca elimina la tasa sobre las bebidas refrescantes que Mas quiere copiar

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DEBATE FISCAL

El President Artur Mas./EFE/Paz Val

23 de abril de 2013 (01:00 CET)

Uno de los países que se ha convertido en una referencia para el Govern de la Generalitat es Dinamarca. Por sus dimensiones, y por su avanzado estado de bienestar. Pero algunas de las medidas económicas que el President Artur Mas quiere tomar son, precisamente, las que Dinamarca acaba de eliminar.

Es el caso del impuesto sobre las bebidas refrescantes, que, en el caso danés, incluye a las cervezas, y en Catalunya se desea aplicar principalmente sobre bebidas como la Coca-Cola, al entender que conlleva un exceso de azúcar.

Puestos de trabajo

La cuestión es que en Dinamarca se ha tomado una decisión “histórica”, porque la legislación sobre las bebidas refrescantes se aplicaba desde 1930. El Gobierno danés, sin embargo, ha decidido eliminar el impuesto desde esta semana con el objeto de aplicar un plan global que incentive la economía danesa y pueda crear puestos de trabajo.

La tasa se eliminará de forma progresiva. La reducción de un 50% del impuesto a partir del 1 de julio, y la totalidad del grávamen desde enero de 2014.

La conclusión es que el impuesto comportaba consecuencias negativas, principalmente en las economías locales en las fronteras de Dinamarca con Alemania y Suecia.

La asociación danesa de bebidas refrescantes, la Bryggeriforeningen, asegura en un comunicado que con la eliminación del impuesto se podrán recuperar la mayoría de los 5.000 puestos de trabajo perdidos cuando los daneses acababan yendo a Alemania o Suecia para comprar bebidas.

Una referencia para Europa

Los dirigentes de la asociación aseguran que la experiencia danesa podría servir de ejemplo para otros países europeos que estén haciendo frente a los bajos crecimientos económicos y al aumento del parto.

La idea que se sugiere, al margen de la propia tasa sobre las bebidas refrescantes, es que un plan de crecimiento económico no puede pasar, en ningún caso, por un aumento de impuestos. Al revés. Se debe incentivar, se señala, una reforma impositiva que cargue menos a los ciudadanos.

La decisión de Mas

De hecho, esa era también la idea de Artur Mas cuando accedió a la presidencia de la Generalitat en 2010, cuando suprimió el impuesto de sucesiones y donaciones. Pero la caída de los ingresos, la grave crisis económica, ha llevado a Mas a buscar nuevos impuestos. Y, forzado también por Esquerra Republicana, que reclamó un cambio en la política de ingresos de la Generalitat tras el acuerdo de gobernabilidad en 2012, Mas optó por la tasa en las bebidas refrescantes, además de recuperar el impuesto de sucesiones y el de Patrimonio.

Esos impuestos, en todo caso, se deberían incorporar en el presupuesto de 2013, que todavía no ha presentado y que Esquerra Republicana se niega a aprobar si no se flexibiliza de forma notable el margen de déficit, ahora fijado en el 0,7%.

Mas, que estuvo este lunes en Bruselas, expresó, de nuevo, su deseo de que el Gobierno central flexibilice el déficit a las comunidades, siempre que obtenga antes un nuevo objetivo de déficit por parte de la Comisión Europea. La Generalitat quiere un 2% de déficit. Pero, incluso en ese caso, situaría las nuevas medidas impositivas en la ley de acompañamiento de los presupuestos, como le pide ERC.
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